RincónDelSur
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Un edificio cayó sobre 102 obreros en Madrid durante la Guerra Civil y el franquismo intentó ocultar las causas del desastre. Hace más de setenta años, un terremoto simbolizó la decadencia del franquismo, que no tuvo la valentía para enfrentarlo.
Había sido un año 1944, un año como cualquier otro pero con el peso de una guerra que había dejado al país en ruinas. La ciudad estaba llena de edificios en construcción y las condiciones laborales eran precarias. Entre los trabajadores que se encontraban en la calle Maldonado, donde se estaba llevando a cabo un edificio, hubo 250 hombres con el objetivo de terminar una obra.
Entre ellos había muchos jóvenes que estaban haciendo su primera experiencia laboral y otros veteranos de la guerra. En medio del clima de tensión política del país, todo era muy complejo. Entre los trabajadores, hubo obreros con sus papeletas rojas y otros sin papeleta.
En el 14 de enero de ese año, un desplome interrumpió la normalidad en la calle Maldonado cuando el edificio se derrumbó y 102 personas murieron. Los cadáveres no fueron encontrados hasta ocho días después. El número de muertos aumentó con los días y finalmente se recuperaron los cuerpos de los fallecidos.
Los funerales por los obreros fallecidos se celebraron el 27 de enero de ese año y los trabajadores del régimen presidieron las ceremonias. Los pases, la solidaridad con los trabajadores fallecidos y el futuro juicio fueron más noticioso que las causas del desastre.
En aquella época, el franquismo controlaba totalmente la prensa. Aunque se hablaban más de los trabajos de salvamento de algunos supervivientes, no se mencionó lo que realmente sucedió en la obra.
El hundimiento del edificio de la calle Maldonado se convirtió en el mayor accidente laboral de España y hubo 102 muertos. Fue un caso en el cual las causas del desastre fueron ocultadas por los franquistas.
En la reconstrucción del país, hubo una política centralizada que llevó asociada la corrupción endémica. La empresa propietaria de la obra de la calle Maldonado era Entrecanales y Távora y el dueño del solar era José Entrecanales Ibarra, quien fundó Acciona.
El cemento Portland de alta resistencia era un lujo para obras militares o infraestructuras centrales del Estado. El uso de acero aluminizado en los forjados, que fraguaba rápidamente, se convirtió en un problema cuando, décadas después, los edificios enfermaron por su inestabilidad.
El cemento y la pizarra dieron paso a muros de carga de ladrillo en la reconstrucción del país. Las condiciones de vida eran precarias y el clima era de desigualdad y pobreza extrema. La reconstrucción del país fue un proceso difícil, con un estilo nacional que se desarrolló por las obras militares.
El hundimiento del edificio de la calle Maldonado siguió sin ser recordado en la memoria colectiva hasta el día de hoy.
Había sido un año 1944, un año como cualquier otro pero con el peso de una guerra que había dejado al país en ruinas. La ciudad estaba llena de edificios en construcción y las condiciones laborales eran precarias. Entre los trabajadores que se encontraban en la calle Maldonado, donde se estaba llevando a cabo un edificio, hubo 250 hombres con el objetivo de terminar una obra.
Entre ellos había muchos jóvenes que estaban haciendo su primera experiencia laboral y otros veteranos de la guerra. En medio del clima de tensión política del país, todo era muy complejo. Entre los trabajadores, hubo obreros con sus papeletas rojas y otros sin papeleta.
En el 14 de enero de ese año, un desplome interrumpió la normalidad en la calle Maldonado cuando el edificio se derrumbó y 102 personas murieron. Los cadáveres no fueron encontrados hasta ocho días después. El número de muertos aumentó con los días y finalmente se recuperaron los cuerpos de los fallecidos.
Los funerales por los obreros fallecidos se celebraron el 27 de enero de ese año y los trabajadores del régimen presidieron las ceremonias. Los pases, la solidaridad con los trabajadores fallecidos y el futuro juicio fueron más noticioso que las causas del desastre.
En aquella época, el franquismo controlaba totalmente la prensa. Aunque se hablaban más de los trabajos de salvamento de algunos supervivientes, no se mencionó lo que realmente sucedió en la obra.
El hundimiento del edificio de la calle Maldonado se convirtió en el mayor accidente laboral de España y hubo 102 muertos. Fue un caso en el cual las causas del desastre fueron ocultadas por los franquistas.
En la reconstrucción del país, hubo una política centralizada que llevó asociada la corrupción endémica. La empresa propietaria de la obra de la calle Maldonado era Entrecanales y Távora y el dueño del solar era José Entrecanales Ibarra, quien fundó Acciona.
El cemento Portland de alta resistencia era un lujo para obras militares o infraestructuras centrales del Estado. El uso de acero aluminizado en los forjados, que fraguaba rápidamente, se convirtió en un problema cuando, décadas después, los edificios enfermaron por su inestabilidad.
El cemento y la pizarra dieron paso a muros de carga de ladrillo en la reconstrucción del país. Las condiciones de vida eran precarias y el clima era de desigualdad y pobreza extrema. La reconstrucción del país fue un proceso difícil, con un estilo nacional que se desarrolló por las obras militares.
El hundimiento del edificio de la calle Maldonado siguió sin ser recordado en la memoria colectiva hasta el día de hoy.