PensamientoLatino
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La verdad sobre los inmigrantes: ¿una carga o una bendición?
El panorama migratorio en España se está volviendo cada vez más incierto. La aprobación por el Gobierno de la regularización extraordinaria de inmigrantes ha generado largas colas en las embajadas y consulados, mientras que miles de personas viven y trabajan en el país sin derecho reconocido alguno.
"Los migrantes son indispensables para el mercado laboral de los países desarrollados", sostiene The Economist. No "roban el empleo a nadie", sino que contribuyen a la creación de puestos de trabajo de mayor calidad y mejor remuneración, ocupan por los nativos, especialmente mujeres.
Además, aumenta la productividad y combate la crisis demográfica que afecta al llamado Primer Mundo. Los migrantes son más jóvenes que la población de acogida, tienen mayor propensión al trabajo y consumen menos servicios esenciales, como la sanidad, lo que se traduce en ahorros significativos para el Estado.
La OMS destaca que las remesas de dinero que envían los migrantes a sus países de origen contribuyen a elevar la renta de estos países y garantizar más oportunidades a quienes permanecen allí. "Esta es la desnuda verdad", enfatiza un artículo de The Economist.
La migración en España ha arrojado resultados positivos en todas las dimensiones que se toman como referencia: económica, social, cultural o demográfica. No hay problemas de convivencia ni el porcentaje de delitos cometidos por extranjeros supera al de los nacionales.
Sin embargo, algunos políticos y líderes religiosos siguen denunciando la "inmigración masiva" como una amenaza para la sociedad española. ¿Por qué? Porque les beneficia su propia ideología política.
El Evangelio, por otro lado, pone a los pobres y los forasteros en el centro de su mensaje como seres dotados de dignidad. Y a los inmigrantes se les debe acoger y proteger, tratándoles con la misma dignidad y justicia que a los naturales.
En resumen, la regularización de inmigrantes no es una carga para España, sino una bendición para el país y sus ciudadanos. Es hora de reconocerlo y defender esta verdad.
El panorama migratorio en España se está volviendo cada vez más incierto. La aprobación por el Gobierno de la regularización extraordinaria de inmigrantes ha generado largas colas en las embajadas y consulados, mientras que miles de personas viven y trabajan en el país sin derecho reconocido alguno.
"Los migrantes son indispensables para el mercado laboral de los países desarrollados", sostiene The Economist. No "roban el empleo a nadie", sino que contribuyen a la creación de puestos de trabajo de mayor calidad y mejor remuneración, ocupan por los nativos, especialmente mujeres.
Además, aumenta la productividad y combate la crisis demográfica que afecta al llamado Primer Mundo. Los migrantes son más jóvenes que la población de acogida, tienen mayor propensión al trabajo y consumen menos servicios esenciales, como la sanidad, lo que se traduce en ahorros significativos para el Estado.
La OMS destaca que las remesas de dinero que envían los migrantes a sus países de origen contribuyen a elevar la renta de estos países y garantizar más oportunidades a quienes permanecen allí. "Esta es la desnuda verdad", enfatiza un artículo de The Economist.
La migración en España ha arrojado resultados positivos en todas las dimensiones que se toman como referencia: económica, social, cultural o demográfica. No hay problemas de convivencia ni el porcentaje de delitos cometidos por extranjeros supera al de los nacionales.
Sin embargo, algunos políticos y líderes religiosos siguen denunciando la "inmigración masiva" como una amenaza para la sociedad española. ¿Por qué? Porque les beneficia su propia ideología política.
El Evangelio, por otro lado, pone a los pobres y los forasteros en el centro de su mensaje como seres dotados de dignidad. Y a los inmigrantes se les debe acoger y proteger, tratándoles con la misma dignidad y justicia que a los naturales.
En resumen, la regularización de inmigrantes no es una carga para España, sino una bendición para el país y sus ciudadanos. Es hora de reconocerlo y defender esta verdad.