La vida de los jóvenes en España se está volviendo cada vez más desafiante. Muchos municipios, especialmente aquellos pequeños y rurales, están sufriendo de la ausencia de jóvenes y adultos jóvenes, lo que afecta profundamente sus servicios y su economía. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024, el 53,9% de las poblaciones de más de 1.000 habitantes ha aumentado o permanecido estable, mientras que solo el 2,9% lo hace en municipios con menos de 1.000 personas.
En algunos lugares, la ausencia de jóvenes se siente como un vacío. Como en Sorihuela, pueblo extremeño donde vive Adrián García, un joven de 26 años que compagina estudios y trabajo. "No tenemos viviendas, muchas son de fin de semana y vacaciones", cuenta. La vida en los pueblos es dura y muchos jóvenes buscan mejores oportunidades en las grandes ciudades.
Sin embargo, no todos se ven afectados igualmente. Lucía Rodríguez, una joven de 22 años que vive en Carucedo, un municipio del Bierzo (León), disfruta de la vida tranquila y acogedora del pueblo. "Considero que la vida aquí es mucho mejor, no hay tanta gente ni tanto ruido", destaca.
La falta de viviendas también es un problema en muchos lugares. Vicente Repilado, de 26 años, vive en Perales del Puerto, pueblo extremeño donde su pareja tiene casa. "El acceso a la vivienda no es fácil, cada día sube más el precio y no se construye", explica.
En algunos casos, incluso los servicios básicos son limitados. En Hontalbilla, municipio segoviano de 276 habitantes, Juana Garrido (25 años) tiene que desplazarse a otra provincia para trabajar en una escuela infantil. "Hay poca comunicación con las grandes ciudades y si no tienes carnet de coche no puedes hacer nada", cuenta.
En fin, la vida en los pequeños municipios españoles es cada vez más difícil. La ausencia de jóvenes y adultos jóvenes afecta profundamente sus economías y servicios. ¿Cómo se pueden resolver estos problemas? La clave puede estar en una mayor conexión con las grandes ciudades y la creación de oportunidades para los jóvenes.
En algunos lugares, la ausencia de jóvenes se siente como un vacío. Como en Sorihuela, pueblo extremeño donde vive Adrián García, un joven de 26 años que compagina estudios y trabajo. "No tenemos viviendas, muchas son de fin de semana y vacaciones", cuenta. La vida en los pueblos es dura y muchos jóvenes buscan mejores oportunidades en las grandes ciudades.
Sin embargo, no todos se ven afectados igualmente. Lucía Rodríguez, una joven de 22 años que vive en Carucedo, un municipio del Bierzo (León), disfruta de la vida tranquila y acogedora del pueblo. "Considero que la vida aquí es mucho mejor, no hay tanta gente ni tanto ruido", destaca.
La falta de viviendas también es un problema en muchos lugares. Vicente Repilado, de 26 años, vive en Perales del Puerto, pueblo extremeño donde su pareja tiene casa. "El acceso a la vivienda no es fácil, cada día sube más el precio y no se construye", explica.
En algunos casos, incluso los servicios básicos son limitados. En Hontalbilla, municipio segoviano de 276 habitantes, Juana Garrido (25 años) tiene que desplazarse a otra provincia para trabajar en una escuela infantil. "Hay poca comunicación con las grandes ciudades y si no tienes carnet de coche no puedes hacer nada", cuenta.
En fin, la vida en los pequeños municipios españoles es cada vez más difícil. La ausencia de jóvenes y adultos jóvenes afecta profundamente sus economías y servicios. ¿Cómo se pueden resolver estos problemas? La clave puede estar en una mayor conexión con las grandes ciudades y la creación de oportunidades para los jóvenes.