TertuliaCriolla
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La Unión Europea se enfrenta a un nuevo escándalo, esta vez con Marruecos como protagonista. La UE ha dado paso a una nueva normativa que permite etiquetar productos saharauis con denominaciones regionales marroquíes, sin mención explícita al Sáhara Occidental. Esto significa que los consumidores europeos no sabrán si están comprando tomates o frutas y verduras del Sáhara Occidental.
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) denuncia esta medida como "traición política" y afirma que permite camuflar productos saharauis con etiquetas marroquíes, lo que perjudica gravemente la rentabilidad de miles de explotaciones agrarias españolas.
El nuevo "etiquetado trampa" se suma a un escenario ya insostenible para el sector agrario español. Marruecos ha convertido en su principal proveedor de tomates de la UE, desplazando a España de un liderazgo histórico. En la última década, las importaciones comunitarias de frutas y hortalizas marroquíes han aumentado un 71 por ciento.
Los datos de Hortoinfo muestran el alcance del vuelco: España ha reducido un 33 por ciento sus ventas de tomate en la UE en diez años, mientras Marruecos las ha incrementado más de un 40 por ciento. Almería, Murcia y Granada, principales polos productores, han sufrido caídas de entre el 28 y casi el 50 por ciento.
La competencia es asimétrica, según el sector. Los salarios agrícolas en España superan los 9 euros por hora frente a menos de 1 euro en Marruecos. A ello se suman diferencias fitosanitarias y medioambientales, con el uso en el país magrebí de sustancias prohibidas en la UE.
El Frente Polisario ha presentado un nuevo recurso ante los tribunales comunitarios, que afirman que esta medida es una violación flagrante. El mensaje de Bruselas es claro y preocupante para el sector agrario español: "Hoy el DOUE certifica una traición que el sector no va a olvidar".
Mientras la UE defiende que supuestamente este acuerdo beneficia al pueblo saharaui, los agricultores españoles ven cómo pagan el precio de un equilibrio diplomático construido a costa de su supervivencia. La nueva normativa es una "mano en la espalda" al sector agrario español, según ASAJA.
El nuevo "etiquetado trampa" pone de relieve la falta de transparencia y justicia en la política comercial de la UE. El sector agrario español espera que se tomen medidas para corregir esta situación y proteger sus intereses.
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) denuncia esta medida como "traición política" y afirma que permite camuflar productos saharauis con etiquetas marroquíes, lo que perjudica gravemente la rentabilidad de miles de explotaciones agrarias españolas.
El nuevo "etiquetado trampa" se suma a un escenario ya insostenible para el sector agrario español. Marruecos ha convertido en su principal proveedor de tomates de la UE, desplazando a España de un liderazgo histórico. En la última década, las importaciones comunitarias de frutas y hortalizas marroquíes han aumentado un 71 por ciento.
Los datos de Hortoinfo muestran el alcance del vuelco: España ha reducido un 33 por ciento sus ventas de tomate en la UE en diez años, mientras Marruecos las ha incrementado más de un 40 por ciento. Almería, Murcia y Granada, principales polos productores, han sufrido caídas de entre el 28 y casi el 50 por ciento.
La competencia es asimétrica, según el sector. Los salarios agrícolas en España superan los 9 euros por hora frente a menos de 1 euro en Marruecos. A ello se suman diferencias fitosanitarias y medioambientales, con el uso en el país magrebí de sustancias prohibidas en la UE.
El Frente Polisario ha presentado un nuevo recurso ante los tribunales comunitarios, que afirman que esta medida es una violación flagrante. El mensaje de Bruselas es claro y preocupante para el sector agrario español: "Hoy el DOUE certifica una traición que el sector no va a olvidar".
Mientras la UE defiende que supuestamente este acuerdo beneficia al pueblo saharaui, los agricultores españoles ven cómo pagan el precio de un equilibrio diplomático construido a costa de su supervivencia. La nueva normativa es una "mano en la espalda" al sector agrario español, según ASAJA.
El nuevo "etiquetado trampa" pone de relieve la falta de transparencia y justicia en la política comercial de la UE. El sector agrario español espera que se tomen medidas para corregir esta situación y proteger sus intereses.