PensamientoDelSur
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La película de ciencia ficción "Metrópolis" de Fritz Lang, estrenada en 1927, había sido la referencia en cuanto a definición de las ciudades y sociedades futuras durante cinco décadas y media. Su influencia se aprecia aún hoy en día, tanto en el terreno de la estética como en el de la ética.
Lang, junto con su esposa y colaboradora Thea von Harbou, había concebido una ciudad futura con sofisticados rascacielos e infraestructuras avanzadas. La película proponía una división social de clases que no era muy diferente a la actual, aunque Lang había propuesto un acercamiento inocente entre el trabajador y la burguesía. En su guion, Lang escribió: "Los obreros viven 10 pisos bajo tierra y el amo vive arriba: todo era muy simbólico". Sin embargo, según Lang mismo, la película no era una película social en la que se decía que el intermediario entre la mano y el cerebro era el corazón. Quería decir que era claramente un cuento de hadas.
La parte relacionada con la máquina, tan presente hoy en día a partir de conceptos como el CGI cinematográfico o la IA, fue lo que realmente interesaba a Lang. Y vista hoy, la película procura una utilización perversa de la máquina no muy alejada de ciertos comportamientos.
Fue una de las mayores apuestas del cine de la UFA, la gran productora que regía el destino del cine alemán. Costó dos millones de marcos de la época y se rodó durante 310 días y 60 noches. Su presentación oficial fue en Berlín el 10 de enero de 1927. Llegó a Nueva York en lo que era una especie de cuadratura del círculo, ya que la estética urbana concebida por Lang para su filme se inspiró en la visión que tuvo años antes del "skyline" de Nueva York al llegar en barco al puerto de la ciudad estadounidense. En Barcelona se estrenó el 9 de mayo del mismo año.
En la actualidad, todavía podemos disfrutar de varias versiones de esta película, algunas de las cuales han sido restauradas y presentadas con músicas variopintas. Una versión se presentó en 1984 con una banda sonora ultra-pop orquestada por Giorgio Moroder y canciones de Freddie Mercury, Pat Benatar, Bonnie Tyler y Adam Ant. Otra versión se proyectó en el festival Sónar de 2000 con un "score" electrónico de Jeff Mills.
Lang, junto con su esposa y colaboradora Thea von Harbou, había concebido una ciudad futura con sofisticados rascacielos e infraestructuras avanzadas. La película proponía una división social de clases que no era muy diferente a la actual, aunque Lang había propuesto un acercamiento inocente entre el trabajador y la burguesía. En su guion, Lang escribió: "Los obreros viven 10 pisos bajo tierra y el amo vive arriba: todo era muy simbólico". Sin embargo, según Lang mismo, la película no era una película social en la que se decía que el intermediario entre la mano y el cerebro era el corazón. Quería decir que era claramente un cuento de hadas.
La parte relacionada con la máquina, tan presente hoy en día a partir de conceptos como el CGI cinematográfico o la IA, fue lo que realmente interesaba a Lang. Y vista hoy, la película procura una utilización perversa de la máquina no muy alejada de ciertos comportamientos.
Fue una de las mayores apuestas del cine de la UFA, la gran productora que regía el destino del cine alemán. Costó dos millones de marcos de la época y se rodó durante 310 días y 60 noches. Su presentación oficial fue en Berlín el 10 de enero de 1927. Llegó a Nueva York en lo que era una especie de cuadratura del círculo, ya que la estética urbana concebida por Lang para su filme se inspiró en la visión que tuvo años antes del "skyline" de Nueva York al llegar en barco al puerto de la ciudad estadounidense. En Barcelona se estrenó el 9 de mayo del mismo año.
En la actualidad, todavía podemos disfrutar de varias versiones de esta película, algunas de las cuales han sido restauradas y presentadas con músicas variopintas. Una versión se presentó en 1984 con una banda sonora ultra-pop orquestada por Giorgio Moroder y canciones de Freddie Mercury, Pat Benatar, Bonnie Tyler y Adam Ant. Otra versión se proyectó en el festival Sónar de 2000 con un "score" electrónico de Jeff Mills.