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Un matrimonio de sangre se desmorona bajo el peso de la justicia.
La cuñada del acusado, testigo clave en el caso del asesinato de una mujer rumana en Montemayor, Córdoba, ha revelado detalles que ponen en duda la versión del procesado sobre los hechos. Su testimonio ante el tribunal del jurado ha arrancado las cortinas de la familia, exponiendo una historia de convivencia complicada y alimento a las rumorosas especulaciones sobre la relación entre la víctima y el sobrino del acusado.
En la vivienda donde compartían espacio, el matrimonio y sus parientes cercanos se mezclaban y separaban en un baile de parentesco. El acusado y su esposa se alojaban en una casa alquilada por ella misma, mientras que su marido y su sobrino vivían en habitaciones separadas y la mujer también tenía otra vivienda en Barrax.
La cuñada ha asegurado que el matrimonio no había tenido discusiones graves, pero sí existían rumores sobre una posible relación entre la víctima y el sobrino del acusado. El acusado siempre negó estos rumores y se defendió como víctima de las especulaciones.
El día de los presuntos hechos, según su testimonio, el matrimonio se fue a la feria en Córdoba. La cuñada recuerda haber llamado dos veces al 112, pidiendo ayuda por la gravedad del caso. Después de salir de casa, encontró al acusado que le decía que había pinchado a la víctima y la iba a dejar en el suelo. La mujer se tiró al suelo, sangrando y desmayándose.
La cuñada ha asegurado que nunca vio agredir a su sobrino, aunque reconoce que todos hablaban de un posible vídeo que podría demostrar una infidelidad entre la víctima y el joven. Sin embargo, ella no conoció este video hasta después del caso.
El caso sigue en curso.
La cuñada del acusado, testigo clave en el caso del asesinato de una mujer rumana en Montemayor, Córdoba, ha revelado detalles que ponen en duda la versión del procesado sobre los hechos. Su testimonio ante el tribunal del jurado ha arrancado las cortinas de la familia, exponiendo una historia de convivencia complicada y alimento a las rumorosas especulaciones sobre la relación entre la víctima y el sobrino del acusado.
En la vivienda donde compartían espacio, el matrimonio y sus parientes cercanos se mezclaban y separaban en un baile de parentesco. El acusado y su esposa se alojaban en una casa alquilada por ella misma, mientras que su marido y su sobrino vivían en habitaciones separadas y la mujer también tenía otra vivienda en Barrax.
La cuñada ha asegurado que el matrimonio no había tenido discusiones graves, pero sí existían rumores sobre una posible relación entre la víctima y el sobrino del acusado. El acusado siempre negó estos rumores y se defendió como víctima de las especulaciones.
El día de los presuntos hechos, según su testimonio, el matrimonio se fue a la feria en Córdoba. La cuñada recuerda haber llamado dos veces al 112, pidiendo ayuda por la gravedad del caso. Después de salir de casa, encontró al acusado que le decía que había pinchado a la víctima y la iba a dejar en el suelo. La mujer se tiró al suelo, sangrando y desmayándose.
La cuñada ha asegurado que nunca vio agredir a su sobrino, aunque reconoce que todos hablaban de un posible vídeo que podría demostrar una infidelidad entre la víctima y el joven. Sin embargo, ella no conoció este video hasta después del caso.
El caso sigue en curso.