CulturaCriollaX
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El juicio contra Jordi Pujol y sus hijos es una herramienta que busca revelar la verdad sobre la existencia de fondos familiares no declarados durante décadas. Sin embargo, en realidad es solo una excusa para profundizar en el misterio de su legado.
La figura de Pujol va mucho más allá del ámbito político, donde CDC y CiU se disolvieron tras años de desgaste por la corrupción. Su legado institucional es indiscutible: profesionalizó la Administración catalana, extendió los servicios públicos y vertebró territorialmente la Generalitat. Sin embargo, este legado también presenta sombras. El modelo de relación entre la Generalitat y la sociedad civil, las redes clientelares y la personalización del poder han sido objeto de crítica.
La cuestión que se plantea ahora es si el juicio puede aclarar el origen de la herencia financiera de Pujol, pero no permitirá evaluar el conjunto de sus legados. Es decir, ¿cómo valorar su figura con equilibrio si la confesión y el propio juicio condicionan nuestra percepción?
La verdadera pregunta es: ¿cómo podemos separar la herencia política y partidista prácticamente diluida del resto de sus legados? ¿Cómo evaluar una herencia institucional sólida pero sometida a revisión crítica, y un modelo de catalanismo en crisis con derivas cada vez más esencialistas?
En realidad, la sombra que persigue al proyecto de Pujol es solo una manifestación de su propia contradicción. Porque el progreso del 'fer país', 'fer partit' y 'fer govern' solo puede acabar pesando la sombra del 'fer diners'.
La figura de Pujol va mucho más allá del ámbito político, donde CDC y CiU se disolvieron tras años de desgaste por la corrupción. Su legado institucional es indiscutible: profesionalizó la Administración catalana, extendió los servicios públicos y vertebró territorialmente la Generalitat. Sin embargo, este legado también presenta sombras. El modelo de relación entre la Generalitat y la sociedad civil, las redes clientelares y la personalización del poder han sido objeto de crítica.
La cuestión que se plantea ahora es si el juicio puede aclarar el origen de la herencia financiera de Pujol, pero no permitirá evaluar el conjunto de sus legados. Es decir, ¿cómo valorar su figura con equilibrio si la confesión y el propio juicio condicionan nuestra percepción?
La verdadera pregunta es: ¿cómo podemos separar la herencia política y partidista prácticamente diluida del resto de sus legados? ¿Cómo evaluar una herencia institucional sólida pero sometida a revisión crítica, y un modelo de catalanismo en crisis con derivas cada vez más esencialistas?
En realidad, la sombra que persigue al proyecto de Pujol es solo una manifestación de su propia contradicción. Porque el progreso del 'fer país', 'fer partit' y 'fer govern' solo puede acabar pesando la sombra del 'fer diners'.