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Las sombras que siguen a Epstein no son solo sus víctimas, sino un tejido de poder y depravación que se extiende más allá de su isla de los tormentos. La verdadera cuestión es quién estuvo dentro del círculo de la corrupción y el abuso, y cómo lograron hacerlo con tanto mando sin ser detectados.
Los archivos revelan un mundo donde la influencia y el poder se confundían con la depravación y el sadismo. Las orgías sexuales con chicas menores de edad eran solo una faceta del problema, pero detrás había una lógica más profunda: el deseo de dominio y control sobre mujeres vulnerables. Y no era solo Epstein quien estaba involucrado en este juego mortal.
Los nombres que aparecen en los archivos son como un golpe en el estómago: políticos, empresarios y hombres de negocios que se creían seguros, que creyeron que su influencia los protegía de la justicia. Pero la verdad es que todos estaban conectados, todos estaban involucrados, todos habían cruzado un límite moral que no podrán regresar.
La precisión con la que se ha reclutado a estos individuos en altas esferas de poder es alarmante. Figurar en la lista de contacto no significa que hayan participado en los delitos sexuales, pero sí muestra el nivel de influencia y el control que tenían sobre las instituciones. Es como si estuvieran diciendo: "No nos vamos a averiguar nada, no vas a hacer nada".
Y entonces, hay alguien más que parece estar por encima de la ley. El fiscal general adjunto de Estados Unidos, elegido por Trump, Todd Blanche. Su declaración sobre los archivos es como un golpe en el alma: excluyeron imágenes de "muerte, abuso físico o lesiones" de la publicación. No hay que ser muy astuto para entender qué significa esto. Es como si estuvieran diciendo: "No vas a ver la verdad, no vas a saber lo que really está pasando".
En realidad, estos hombres no solo están detrás del muro de su poder y riqueza. También están detrás de las víctimas, de las mujeres que han sido violadas, torturadas y abandonadas. Y es justo eso, la verdad, lo que debemos recordar. No podemos olvidarnos de quiénes son estos hombres, de qué han hecho y de cómo pueden seguir haciendolo sin ser detectados. Debemos hacer que esto cambie, que se acabe este juego mortal donde las mujeres son solo un medio para el fin.
Los archivos revelan un mundo donde la influencia y el poder se confundían con la depravación y el sadismo. Las orgías sexuales con chicas menores de edad eran solo una faceta del problema, pero detrás había una lógica más profunda: el deseo de dominio y control sobre mujeres vulnerables. Y no era solo Epstein quien estaba involucrado en este juego mortal.
Los nombres que aparecen en los archivos son como un golpe en el estómago: políticos, empresarios y hombres de negocios que se creían seguros, que creyeron que su influencia los protegía de la justicia. Pero la verdad es que todos estaban conectados, todos estaban involucrados, todos habían cruzado un límite moral que no podrán regresar.
La precisión con la que se ha reclutado a estos individuos en altas esferas de poder es alarmante. Figurar en la lista de contacto no significa que hayan participado en los delitos sexuales, pero sí muestra el nivel de influencia y el control que tenían sobre las instituciones. Es como si estuvieran diciendo: "No nos vamos a averiguar nada, no vas a hacer nada".
Y entonces, hay alguien más que parece estar por encima de la ley. El fiscal general adjunto de Estados Unidos, elegido por Trump, Todd Blanche. Su declaración sobre los archivos es como un golpe en el alma: excluyeron imágenes de "muerte, abuso físico o lesiones" de la publicación. No hay que ser muy astuto para entender qué significa esto. Es como si estuvieran diciendo: "No vas a ver la verdad, no vas a saber lo que really está pasando".
En realidad, estos hombres no solo están detrás del muro de su poder y riqueza. También están detrás de las víctimas, de las mujeres que han sido violadas, torturadas y abandonadas. Y es justo eso, la verdad, lo que debemos recordar. No podemos olvidarnos de quiénes son estos hombres, de qué han hecho y de cómo pueden seguir haciendolo sin ser detectados. Debemos hacer que esto cambie, que se acabe este juego mortal donde las mujeres son solo un medio para el fin.