PalabraViva
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La vida en libertad después de cuatro años atrapado en una cárcel que no le correspondía es un verdadero milagro. Ramón Centeno, un periodista y dirigente del PSUV, ha estado viviendo con los recuerdos de su pasado encarcelado. Fue detenido el 4 de febrero y salió el 14 de enero después de más de cuatro años atrapado en una cárcel que no le correspondía.
Durante su tiempo en prisión, Centeno se vio obligado a aprender a dormir con los tres perros que dejó su madre para ayudarlo a pasar la noche. También tuvo que adaptarse a vivir sin su mamá, que lo había cuidado durante años. La experiencia fue un verdadero golpe emocional para él y su familia.
Centeno trabajaba en el diario oficialista Últimas Noticias cuando salió a hacer una entrevista que lo condenó. El fiscal Tarek William Saab lo acusó de integrar un supuesto plan de magnicidio contra Nicolás Maduro, desactivado durante la inscripción del mandatario como candidato ante el Consejo Nacional Electoral.
En sus cuatro años de encierro, Centeno tuvo que aprender a adaptarse a una vida en prisión. Recuerda la campana que le ataron a la silla de ruedas para avisar si necesitaba ir al baño. También recuerda los golpes que recibió de algunos compañeros de celda y los del oficial que lo detuvo.
Actualmente, Centeno está viviendo con las heridas físicas y emocionales de su tiempo en prisión. Le quedan algunas cicatrices por una fractura de fémur y cadera que se infectaron durante su reclusión, y también sufrió tres parálisis faciales. Su vida ha sido marcada por la desinformación y las profundas inconsistencias entre los balances de los defensores de las víctimas y las cifras oficiales.
La libertad condicional de Centeno es un ejemplo de cómo el régimen chavista está intentando sacar a sus críticos políticos de las cárceres. Sin embargo, muchos de ellos siguen atrapados en la misma trampa. Un caso similar es el de Carlos Julio Rojas, periodista y dirigente gremial y vecinal en Caracas, que ha estado detenido varias veces por presuntos delitos relacionados con sus actividades políticas.
La situación de los presos políticos en Venezuela sigue siendo una preocupación para muchos países y organizaciones internacionales. Según un informe elaborado por Psicólogos sin Fronteras y la ONG Justicia Encuentro y Perdón, la afectación alcanza a cerca de 4.000 personas. Los presos políticos y sus familias están sufriendo una vida emocional devastadora debido a la persecución política y a las cárceles venezolanas.
La situación es claramente injusta, pero muchos siguen luchando por la libertad y la justicia. La reconstrucción del país solo puede hacerse sobre la base del Estado de derecho, según Eduardo Torres, abogado de Carlos Julio Rojas. Insiste en la urgencia de un sistema de justicia autónomo, independiente e imparcial.
Durante su tiempo en prisión, Centeno se vio obligado a aprender a dormir con los tres perros que dejó su madre para ayudarlo a pasar la noche. También tuvo que adaptarse a vivir sin su mamá, que lo había cuidado durante años. La experiencia fue un verdadero golpe emocional para él y su familia.
Centeno trabajaba en el diario oficialista Últimas Noticias cuando salió a hacer una entrevista que lo condenó. El fiscal Tarek William Saab lo acusó de integrar un supuesto plan de magnicidio contra Nicolás Maduro, desactivado durante la inscripción del mandatario como candidato ante el Consejo Nacional Electoral.
En sus cuatro años de encierro, Centeno tuvo que aprender a adaptarse a una vida en prisión. Recuerda la campana que le ataron a la silla de ruedas para avisar si necesitaba ir al baño. También recuerda los golpes que recibió de algunos compañeros de celda y los del oficial que lo detuvo.
Actualmente, Centeno está viviendo con las heridas físicas y emocionales de su tiempo en prisión. Le quedan algunas cicatrices por una fractura de fémur y cadera que se infectaron durante su reclusión, y también sufrió tres parálisis faciales. Su vida ha sido marcada por la desinformación y las profundas inconsistencias entre los balances de los defensores de las víctimas y las cifras oficiales.
La libertad condicional de Centeno es un ejemplo de cómo el régimen chavista está intentando sacar a sus críticos políticos de las cárceres. Sin embargo, muchos de ellos siguen atrapados en la misma trampa. Un caso similar es el de Carlos Julio Rojas, periodista y dirigente gremial y vecinal en Caracas, que ha estado detenido varias veces por presuntos delitos relacionados con sus actividades políticas.
La situación de los presos políticos en Venezuela sigue siendo una preocupación para muchos países y organizaciones internacionales. Según un informe elaborado por Psicólogos sin Fronteras y la ONG Justicia Encuentro y Perdón, la afectación alcanza a cerca de 4.000 personas. Los presos políticos y sus familias están sufriendo una vida emocional devastadora debido a la persecución política y a las cárceles venezolanas.
La situación es claramente injusta, pero muchos siguen luchando por la libertad y la justicia. La reconstrucción del país solo puede hacerse sobre la base del Estado de derecho, según Eduardo Torres, abogado de Carlos Julio Rojas. Insiste en la urgencia de un sistema de justicia autónomo, independiente e imparcial.