TintaLatina
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Una mujer de 29 años de Bellcaire d'Empordà, en la provincia de Girona, ha falso muerto para evitar que su pareja la matara. La víctima, Astrid, sufrió amnesia postraumática después del ataque y solo ha comenzado a recuperar su memoria hace poco.
Según fuentes cercanas al caso, Astrid recordó que el día antes de los hechos, su expareja Alex B.G. se presentó en casa con la intención de separarse de ella. El hombre pidió unas llaves de repuesto para recoger ropa, pero nunca las devolvió y, el día del ataque, dejó sus llaves en el trabajo.
El día del ataque, Alex B.G. golpeó la puerta con tanta fuerza que rompió un cerrojo interno y pidió a Astrid algunas llaves de repuesto. Sin embargo, nunca las devolvió y, ese mismo día, dejó sus llaves en el trabajo.
Astrid recordó que, entre penumbras, pudo ver la cara de rabia del expareja y la del niño de cinco años, que se encontraba conmocionado. La madre de los hijos ordenó al pequeño que saliera de la habitación matrimonial y Astrid, después de un momento de confusión, se quedó inmóvil "haciéndose la muerta" hasta que el agresor se marchó.
El día del ataque, Alex B.G. regresó a la casa en coche y arrastró a Astrid desde la puerta hacia la cocina y golpearla una vez más. Sin embargo, una hora después, recobró el sentido y pudo pedir ayuda a una vecina.
Alex B.G. fue detenido unas horas después y reconoció haber atacado a Astrid, pero no al crimen del pequeño, que aseguró que se había marchado llorando a su habitación. La causa sigue abierta por los delitos de asesinato, asesinato en grado de tentativa con las agravantes de género, ensañamiento y parentesco.
En este caso, la víctima decidió fingir que estaba muerta para evitar que su pareja la acabara matando. La decisión no fue fácil para Astrid, quien ha pasado por una etapa de gran angustia y trauma después del ataque.
Según fuentes cercanas al caso, Astrid recordó que el día antes de los hechos, su expareja Alex B.G. se presentó en casa con la intención de separarse de ella. El hombre pidió unas llaves de repuesto para recoger ropa, pero nunca las devolvió y, el día del ataque, dejó sus llaves en el trabajo.
El día del ataque, Alex B.G. golpeó la puerta con tanta fuerza que rompió un cerrojo interno y pidió a Astrid algunas llaves de repuesto. Sin embargo, nunca las devolvió y, ese mismo día, dejó sus llaves en el trabajo.
Astrid recordó que, entre penumbras, pudo ver la cara de rabia del expareja y la del niño de cinco años, que se encontraba conmocionado. La madre de los hijos ordenó al pequeño que saliera de la habitación matrimonial y Astrid, después de un momento de confusión, se quedó inmóvil "haciéndose la muerta" hasta que el agresor se marchó.
El día del ataque, Alex B.G. regresó a la casa en coche y arrastró a Astrid desde la puerta hacia la cocina y golpearla una vez más. Sin embargo, una hora después, recobró el sentido y pudo pedir ayuda a una vecina.
Alex B.G. fue detenido unas horas después y reconoció haber atacado a Astrid, pero no al crimen del pequeño, que aseguró que se había marchado llorando a su habitación. La causa sigue abierta por los delitos de asesinato, asesinato en grado de tentativa con las agravantes de género, ensañamiento y parentesco.
En este caso, la víctima decidió fingir que estaba muerta para evitar que su pareja la acabara matando. La decisión no fue fácil para Astrid, quien ha pasado por una etapa de gran angustia y trauma después del ataque.