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Estamos ante un escenario que parece sacado de una película de acción. El aeropuerto de Barcelona-El Prat, una de las puertas de entrada a España, se ha convertido en un lugar de gran tensión y control.
Los nuevos filtros de acceso están funcionando sin problemas desde hace tres semanas, según Aena, la empresa que gestiona los aeropuertos españoles. Estos controles, situados tanto en las salidas como en las llegadas, son una medida que busca garantizar las normas de uso de la infraestructura.
El problema es que muchos pasajeros se sienten frustrados y confundidos por estos controles. La mayoría de ellos no entienden por qué deben pasar por el control antes de acceder a sus vuelos o para acompañar a alguien que está volando. El caos en las llegadas, donde los conductores de taxi informan que hoy no se podrá hacer uso del servicio debido al parón laboral, es un claro ejemplo de la complejidad de estos controles.
La respuesta de Aena es que estos filtros son permanentes y que se aplican con "sentido común" para permitir la entrada de acompañantes. Sin embargo, muchos pasajeros sienten que esto no es suficiente y que la empresa no ha sido transparente al respecto.
El impacto en los taxistas, que forman parte del colectivo autorizado para usar la infraestructura, también es significativo. Algunos de ellos se expresan descontentos con estos controles, argumentando que no son necesarios y que limitan su capacidad para realizar su trabajo.
En resumen, los nuevos filtros de acceso al aeropuerto de Barcelona-El Prat han generado una gran confusión y frustración entre los pasajeros. Aena asegura que estos controles son permanentes y se aplican con "sentido común", pero muchos sienten que esto no es suficiente para abordar las complejidades de la situación.
Los nuevos filtros de acceso están funcionando sin problemas desde hace tres semanas, según Aena, la empresa que gestiona los aeropuertos españoles. Estos controles, situados tanto en las salidas como en las llegadas, son una medida que busca garantizar las normas de uso de la infraestructura.
El problema es que muchos pasajeros se sienten frustrados y confundidos por estos controles. La mayoría de ellos no entienden por qué deben pasar por el control antes de acceder a sus vuelos o para acompañar a alguien que está volando. El caos en las llegadas, donde los conductores de taxi informan que hoy no se podrá hacer uso del servicio debido al parón laboral, es un claro ejemplo de la complejidad de estos controles.
La respuesta de Aena es que estos filtros son permanentes y que se aplican con "sentido común" para permitir la entrada de acompañantes. Sin embargo, muchos pasajeros sienten que esto no es suficiente y que la empresa no ha sido transparente al respecto.
El impacto en los taxistas, que forman parte del colectivo autorizado para usar la infraestructura, también es significativo. Algunos de ellos se expresan descontentos con estos controles, argumentando que no son necesarios y que limitan su capacidad para realizar su trabajo.
En resumen, los nuevos filtros de acceso al aeropuerto de Barcelona-El Prat han generado una gran confusión y frustración entre los pasajeros. Aena asegura que estos controles son permanentes y se aplican con "sentido común", pero muchos sienten que esto no es suficiente para abordar las complejidades de la situación.