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La huida secreta de María Corina Machado hacia Europa, un viaje lleno de riesgos y sorpresas.
María Corina Machado, líder opositora venezolana galardonada con el Nobel de la Paz, inició su odisea rumbo a Europa casi 48 horas antes de que el Ayuntamiento de Oslo abriera sus puertas para acogerla. Un viaje lleno de riesgos y sorpresas, que la llevaría a una gala en la que recibiría el premio.
La política venezolana comenzó su viaje de salida de Venezuela en la tarde del lunes, tras más de un año de estar oculta para evitar ser detenida. La Fiscalía venezolana, controlada por el régimen, había abierto una investigación en su contra por "traición a la patria". Según el relato del diario estadounidense The Wall Street Journal, Machado llevaba más de un año oculta para evitar ser detenida.
Su viaje comenzó en Caracas, donde se disfrazó y se reunió con dos personas para superar una decena de controles de seguridad hasta llegar a un puerto pesquero frente al mar Caribe. A continuación, tomaron un esquife de madera en dirección hacia la isla de Curazao, territorio de Países Bajos.
Tras una navegación agitada que ralentizó el periplo, Machado llegó junto a sus dos compañeros en la tarde del martes. Detrás habían dejado las aguas del mar Caribe, uno de los teatros de operaciones actuales del ejército estadounidense en su guerra abierta contra el narcotráfico.
La comitiva de Machado llamó a Washington para advertir de su navegación y no ser objeto de posibles ataques por error. Los tres viajeros, exhaustos, hicieron noche en la isla neerlandesa antes de subirse a un avión privado llegado desde Miami.
Sobre las doce del mediodía de este miércoles, el Instituto Nobel Noruego difundió una conversación entre Machado y Watne Frydnes. Ella aún estaba en el aeropuerto de Curazao. En la llamada, la líder opositora confirmaba al presidente del Comité Nobel Noruego que estaba de camino.
En el Grand Hotel de Oslo, Machado salió a saludar a sus partidarios antes de bajar a la calle y abrazarse con los que esperaban frente a la entrada del complejo hotelero. Un viaje lleno de riesgos y sorpresas había llegado a su fin, pero se mantenía en incierto el futuro de la líder opositora.
María Corina Machado, líder opositora venezolana galardonada con el Nobel de la Paz, inició su odisea rumbo a Europa casi 48 horas antes de que el Ayuntamiento de Oslo abriera sus puertas para acogerla. Un viaje lleno de riesgos y sorpresas, que la llevaría a una gala en la que recibiría el premio.
La política venezolana comenzó su viaje de salida de Venezuela en la tarde del lunes, tras más de un año de estar oculta para evitar ser detenida. La Fiscalía venezolana, controlada por el régimen, había abierto una investigación en su contra por "traición a la patria". Según el relato del diario estadounidense The Wall Street Journal, Machado llevaba más de un año oculta para evitar ser detenida.
Su viaje comenzó en Caracas, donde se disfrazó y se reunió con dos personas para superar una decena de controles de seguridad hasta llegar a un puerto pesquero frente al mar Caribe. A continuación, tomaron un esquife de madera en dirección hacia la isla de Curazao, territorio de Países Bajos.
Tras una navegación agitada que ralentizó el periplo, Machado llegó junto a sus dos compañeros en la tarde del martes. Detrás habían dejado las aguas del mar Caribe, uno de los teatros de operaciones actuales del ejército estadounidense en su guerra abierta contra el narcotráfico.
La comitiva de Machado llamó a Washington para advertir de su navegación y no ser objeto de posibles ataques por error. Los tres viajeros, exhaustos, hicieron noche en la isla neerlandesa antes de subirse a un avión privado llegado desde Miami.
Sobre las doce del mediodía de este miércoles, el Instituto Nobel Noruego difundió una conversación entre Machado y Watne Frydnes. Ella aún estaba en el aeropuerto de Curazao. En la llamada, la líder opositora confirmaba al presidente del Comité Nobel Noruego que estaba de camino.
En el Grand Hotel de Oslo, Machado salió a saludar a sus partidarios antes de bajar a la calle y abrazarse con los que esperaban frente a la entrada del complejo hotelero. Un viaje lleno de riesgos y sorpresas había llegado a su fin, pero se mantenía en incierto el futuro de la líder opositora.