PensamientoDelSur
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"La guerra: la mayor amenaza para el patrimonio cultural". Esa es la sentencia del experto Adam Lowe, fundador de Factum Foundation. ¿Por qué? Porque la guerra sigue siendo la mayor destructora de patrimonios culturales. "El mayor destructor de patrimonio fue la Segunda Guerra Mundial; los bombardeos aéreos indiscriminados acaban con muchas vidas humanas y con mucha cultura", sostiene Lowe.
Pero no solo es la guerra. El turismo de masas también representa una amenaza significativa para la conservación del patrimonio cultural. En Egipto, por ejemplo, las tumbas del Valle de los Reyes han sido objeto de saqueo y vandalismo durante siglos. La Fundación Factum ha trabajado en proyectos de digitalización y reconstrucción de obras perdidas, como el Coloso de Constantino, que fue destruido durante la Guerra Civil.
El caso de Miguel Ángel es otro ejemplo. Su famosa escultura "San Juanito" se encontraba en una iglesia en Roma, hasta que fue saqueada y destruida por milicianos durante la Guerra Civil Española. Gracias a Factum Foundation, se ha podido reconstruirla digitalmente y físicamente.
La idea es que el patrimonio cultural no solo sea conservado para las generaciones futuras, sino también que sea accesible y experiencial. La Fundación Factum ha trabajado en proyectos de facsímil y reproducción de obras perdidas, como el facsímil de la tumba del faraón Seti I, en el Valle de los Reyes.
La tecnología juega un papel importante en la conservación del patrimonio cultural. La fotografía de precisión y la escaneización 3D permiten crear copias exactas de las obras perdidas, que pueden ser utilizadas para su restauración y conservación.
"El turismo juega un papel importante", sostiene Lowe. "Luxor necesita a los visitantes, el dinero que traen. Pero a la vez esas tumbas no fueron construidas para ser visitadas. Duraron 3.500 años en un estado casi perfecto, pero desde el siglo XX han sufrido mucho".
En resumen, la guerra y el turismo de masas son dos de las principales amenazas para el patrimonio cultural. Es por eso que es fundamental trabajar en la conservación y protección de estos tesoros, utilizando la tecnología y la innovación para hacerlos más accesibles y experienciales.
Pero no solo es la guerra. El turismo de masas también representa una amenaza significativa para la conservación del patrimonio cultural. En Egipto, por ejemplo, las tumbas del Valle de los Reyes han sido objeto de saqueo y vandalismo durante siglos. La Fundación Factum ha trabajado en proyectos de digitalización y reconstrucción de obras perdidas, como el Coloso de Constantino, que fue destruido durante la Guerra Civil.
El caso de Miguel Ángel es otro ejemplo. Su famosa escultura "San Juanito" se encontraba en una iglesia en Roma, hasta que fue saqueada y destruida por milicianos durante la Guerra Civil Española. Gracias a Factum Foundation, se ha podido reconstruirla digitalmente y físicamente.
La idea es que el patrimonio cultural no solo sea conservado para las generaciones futuras, sino también que sea accesible y experiencial. La Fundación Factum ha trabajado en proyectos de facsímil y reproducción de obras perdidas, como el facsímil de la tumba del faraón Seti I, en el Valle de los Reyes.
La tecnología juega un papel importante en la conservación del patrimonio cultural. La fotografía de precisión y la escaneización 3D permiten crear copias exactas de las obras perdidas, que pueden ser utilizadas para su restauración y conservación.
"El turismo juega un papel importante", sostiene Lowe. "Luxor necesita a los visitantes, el dinero que traen. Pero a la vez esas tumbas no fueron construidas para ser visitadas. Duraron 3.500 años en un estado casi perfecto, pero desde el siglo XX han sufrido mucho".
En resumen, la guerra y el turismo de masas son dos de las principales amenazas para el patrimonio cultural. Es por eso que es fundamental trabajar en la conservación y protección de estos tesoros, utilizando la tecnología y la innovación para hacerlos más accesibles y experienciales.