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En una época en que las noticias internacionales parecen perder su atractivo, hay un peligro más sutil pero igualmente peligroso que amenaza nuestra democracia: la inteligencia artificial (IA). La consultora internacional Eurasia Group advierte en su informe anual "Top Risks 2026" que la IA puede devorar a sus usuarios, es decir, manipularlos para nuestros beneficios.
El problema no radica en la superinteligencia ni en la destrucción masiva de puestos de trabajo. El peligro más insidioso se encuentra en el despliegue comercial a gran escala de la inteligencia artificial, que puede llevar a una "mierdificación" (deterioro de la experiencia del usuario) en las plataformas de Internet. Los financieros que han alimentado la extravagante valoración de la IA pueden exigir un retorno de la inversión, manipulando los deseos y pensamientos de los usuarios.
El ataque no se limita al aprovechamiento económico. El desplome de la capacidad de atención puede explicar el deterioro de la capacidad de lectura, escritura y cálculo en todo el mundo occidental. La IA forma unos ciudadanos políticamente dóciles, fáciles de manipular y encerrados en sí mismos. Esta burbuja individualista representa una etapa peligrosa en la vida de los pueblos democráticos.
En medio de esta crisis, hay un antídoto personal y eficaz que todos podemos utilizar: la lectura. El Instituto Diderot ha publicado una conferencia del neurocientífico Michel Desmurget, que destaca las virtudes de la lectura en el desarrollo de nuestras capacidades cognitivas: el coeficiente intelectual, la concentración, la capacidad de síntesis, la creatividad e incluso el nivel en matemáticas.
No debemos dejar que los tecnólatras nos burlen con argumentos como "si Platón criticaba la escritura, ahora debemos sustituirla por la IA". La lectura no es una regresión, sino una innovación útil para otros fines. Las nuevas formas de comunicación deben sumarse a las ya existentes. Y la prueba de que Platón tenía razón es que, a pesar de la imprenta y el libro electrónico, la gente sigue siendo igual de aficionada a las conferencias y las conversaciones.
Para preservar una sociedad libre y democrática, debemos mostrar nuestros libros con orgullo. ¡Que los lectores desafíen a todos los que están absortos en su pantalla! La lectura es un antídoto contra la IA. ¿Podría Europa trazar una tercera vía entre la alienación capitalista y la represión socialista? La respuesta depende de nosotros.
El problema no radica en la superinteligencia ni en la destrucción masiva de puestos de trabajo. El peligro más insidioso se encuentra en el despliegue comercial a gran escala de la inteligencia artificial, que puede llevar a una "mierdificación" (deterioro de la experiencia del usuario) en las plataformas de Internet. Los financieros que han alimentado la extravagante valoración de la IA pueden exigir un retorno de la inversión, manipulando los deseos y pensamientos de los usuarios.
El ataque no se limita al aprovechamiento económico. El desplome de la capacidad de atención puede explicar el deterioro de la capacidad de lectura, escritura y cálculo en todo el mundo occidental. La IA forma unos ciudadanos políticamente dóciles, fáciles de manipular y encerrados en sí mismos. Esta burbuja individualista representa una etapa peligrosa en la vida de los pueblos democráticos.
En medio de esta crisis, hay un antídoto personal y eficaz que todos podemos utilizar: la lectura. El Instituto Diderot ha publicado una conferencia del neurocientífico Michel Desmurget, que destaca las virtudes de la lectura en el desarrollo de nuestras capacidades cognitivas: el coeficiente intelectual, la concentración, la capacidad de síntesis, la creatividad e incluso el nivel en matemáticas.
No debemos dejar que los tecnólatras nos burlen con argumentos como "si Platón criticaba la escritura, ahora debemos sustituirla por la IA". La lectura no es una regresión, sino una innovación útil para otros fines. Las nuevas formas de comunicación deben sumarse a las ya existentes. Y la prueba de que Platón tenía razón es que, a pesar de la imprenta y el libro electrónico, la gente sigue siendo igual de aficionada a las conferencias y las conversaciones.
Para preservar una sociedad libre y democrática, debemos mostrar nuestros libros con orgullo. ¡Que los lectores desafíen a todos los que están absortos en su pantalla! La lectura es un antídoto contra la IA. ¿Podría Europa trazar una tercera vía entre la alienación capitalista y la represión socialista? La respuesta depende de nosotros.