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Gales, el tesoro escondido en la joya oculta del Océano Atlántico.
En este destino europeo, donde la naturaleza y la historia se fusionan para crear paisajes impresionantes, destacan las casas de colores, un castillo medieval que parece rescatado de una cuento de hadas y senderismo frente a la vastedad del Océano. Uno de los lugares más emblemáticos es Beaumaris, un pueblo pesquero que desafía a cualquier turista con su encanto y belleza.
Este lugar fue el elegido por Eduardo I para levantar el último de sus castillos, una joya patrimonial que desde el punto de vista arquitectónico se considera como el mejor de Gran Bretaña. Patrimonio Mundial de la UNESCO, el castillo fue construido en el siglo XIII y es la fortificación más grande y ambiciosa de su época. Con proporciones perfectas, tuvo un papel relevante hasta el siglo XVII, momento en que fue abandonado y cayó en ruinas.
Pero Beaumaris no solo cuenta con un castillo majestuoso, también es un lugar acogedor, donde las calles tranquilas están salpicadas con casas de campo pintadas en suaves tonos pastel. En este destino costero se encuentra una mezcla de estilos medieval, georgiano y victoriano, que refleja el carácter genuino de sus gentes.
Un paseo por la calle principal nos lleva a descubrir la iglesia gótica de Santa María y San Nicolás, del siglo XIV, dedicada a los pescadores del lugar. Y no podemos perdernos la prisión local, donde se puede conocer la situación en la que vivían los reclusos en el siglo XIX.
El muelle victoriano es otro de los lugares con más encanto, desde donde disfrutar de vistas magníficas del estrecho de Menai y Snowdonia. Y para relajarnos un rato, podemos sentarnos en uno de sus asientos. El paseo marítimo también merece ser recorrido sin prisas.
Pero lo que realmente hace que Beaumaris se destaque es su conexión con la naturaleza. Un tramo del Sendero de la Costa de Gales nos ofrece la oportunidad de disfrutar de vistas privilegiadas y sentir el aire fresco del Océano Atlántico. Una ruta perfectamente señalizada nos lleva a recorrer unos 7 kilómetros de ida y vuelta, con maravillosas vistas a la isla Puffin y un faro que parece surgir de las nubes.
En resumen, Beaumaris es un destino que no puede perderse. Su castillo medieval, su carácter genuino, sus calles tranquilas y su conexión con la naturaleza lo convierten en un lugar inolvidable para cualquier viajero.
En este destino europeo, donde la naturaleza y la historia se fusionan para crear paisajes impresionantes, destacan las casas de colores, un castillo medieval que parece rescatado de una cuento de hadas y senderismo frente a la vastedad del Océano. Uno de los lugares más emblemáticos es Beaumaris, un pueblo pesquero que desafía a cualquier turista con su encanto y belleza.
Este lugar fue el elegido por Eduardo I para levantar el último de sus castillos, una joya patrimonial que desde el punto de vista arquitectónico se considera como el mejor de Gran Bretaña. Patrimonio Mundial de la UNESCO, el castillo fue construido en el siglo XIII y es la fortificación más grande y ambiciosa de su época. Con proporciones perfectas, tuvo un papel relevante hasta el siglo XVII, momento en que fue abandonado y cayó en ruinas.
Pero Beaumaris no solo cuenta con un castillo majestuoso, también es un lugar acogedor, donde las calles tranquilas están salpicadas con casas de campo pintadas en suaves tonos pastel. En este destino costero se encuentra una mezcla de estilos medieval, georgiano y victoriano, que refleja el carácter genuino de sus gentes.
Un paseo por la calle principal nos lleva a descubrir la iglesia gótica de Santa María y San Nicolás, del siglo XIV, dedicada a los pescadores del lugar. Y no podemos perdernos la prisión local, donde se puede conocer la situación en la que vivían los reclusos en el siglo XIX.
El muelle victoriano es otro de los lugares con más encanto, desde donde disfrutar de vistas magníficas del estrecho de Menai y Snowdonia. Y para relajarnos un rato, podemos sentarnos en uno de sus asientos. El paseo marítimo también merece ser recorrido sin prisas.
Pero lo que realmente hace que Beaumaris se destaque es su conexión con la naturaleza. Un tramo del Sendero de la Costa de Gales nos ofrece la oportunidad de disfrutar de vistas privilegiadas y sentir el aire fresco del Océano Atlántico. Una ruta perfectamente señalizada nos lleva a recorrer unos 7 kilómetros de ida y vuelta, con maravillosas vistas a la isla Puffin y un faro que parece surgir de las nubes.
En resumen, Beaumaris es un destino que no puede perderse. Su castillo medieval, su carácter genuino, sus calles tranquilas y su conexión con la naturaleza lo convierten en un lugar inolvidable para cualquier viajero.