ForistaDelMate
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El exceso de detalles puede convertirse en una herramienta letal para destruir el mensaje que queremos transmitir. Hoy en día, se escuchan efectos sonoros y golpes de sonido innecesarios que pretenden acompañar las contribuciones en la mesa de debate, pero lo cierto es que suelen taponar el mensaje en lugar de resaltarlo.
Estoy hablando de las músicas que suenan por debajo de los videos, convirtiéndose en una llorosa y innecesaria afluencia para acompañar la brutalidad de Adamuz. Lo peor es que esta tendencia ha invadido algunos programas informativos, y a menudo en cadenas públicas.
Los técnicos tienen el visto bueno de los directores de sus programas, y el simple efecto de sonido puede desarticular un testimonio. Cualquier señal suma mucho, por pequeña o imperceptible que parezca, ya sea para resaltar o para restar significado a la información.
Y no solo se trata de la música, también lo es de las promociones cinematográficas. Los tráileres de las películas son un ejemplo perfecto de esto, con efectos y voz en off que superan los niveles de volumen de manera excesiva. ¿Cómo pueden denominarse "promociones" si no se entiende nada?
En este sentido, es fundamental aplicar criterio y prudencia al utilizar efectos sonoros y golpes de sonido. En lugar de convertirlos en una herramienta letal para destruir el mensaje, debemos utilizarlos como un complemento para resaltar y transmitir información de manera efectiva.
En estos tiempos en que la atención se está volviendo cada vez más escasa, es fundamental destacar lo importante y no perderlo entre el exceso de detalles.
Estoy hablando de las músicas que suenan por debajo de los videos, convirtiéndose en una llorosa y innecesaria afluencia para acompañar la brutalidad de Adamuz. Lo peor es que esta tendencia ha invadido algunos programas informativos, y a menudo en cadenas públicas.
Los técnicos tienen el visto bueno de los directores de sus programas, y el simple efecto de sonido puede desarticular un testimonio. Cualquier señal suma mucho, por pequeña o imperceptible que parezca, ya sea para resaltar o para restar significado a la información.
Y no solo se trata de la música, también lo es de las promociones cinematográficas. Los tráileres de las películas son un ejemplo perfecto de esto, con efectos y voz en off que superan los niveles de volumen de manera excesiva. ¿Cómo pueden denominarse "promociones" si no se entiende nada?
En este sentido, es fundamental aplicar criterio y prudencia al utilizar efectos sonoros y golpes de sonido. En lugar de convertirlos en una herramienta letal para destruir el mensaje, debemos utilizarlos como un complemento para resaltar y transmitir información de manera efectiva.
En estos tiempos en que la atención se está volviendo cada vez más escasa, es fundamental destacar lo importante y no perderlo entre el exceso de detalles.