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El CNIO, un centro de investigación sobre el cáncer que ha sido testigo de la crisis que afecta a una parte importante del sector científico español.
La institución es conocida por ser uno de los principales centros de investigación sobre el cáncer en España. Su capacidad para atraer investigadores y realizar proyectos de gran envergadura ha llevado a su consideración como uno de los mejores centros de investigación de Europa. Sin embargo, detrás de esta imagen de éxito se esconde una historia de conflicto y crisis.
En 1998, el bioquímico Mariano Barbacid se hizo cargo del directorio del CNIO con la promesa de darle un impulso sin precedentes. En ese momento, el centro estaba en sus inicios y contaba con solo 10 trabajadores. A pesar de los desafíos, Barbacid logró llevar a cabo proyectos de gran importancia y establecer al centro como una de las principales instituciones de investigación sobre el cáncer.
Sin embargo, su gestión fue marcada por controversias y conflictos internos. Algunos investigadores y directivos del centro abandonaron sus puestos debido a desavenencias con Barbacid. La legendaria flexibilidad del CNIO se convirtió en parálisis, lo que llevó a una gran cantidad de científicos a sentirse atrapados por el miedo a su directora.
A pesar de esto, la institución sigue siendo reconocida por sus investigaciones de calado. En 2020, un equipo de investigación del CNIO descubrió una forma de duplicar la esperanza de vida en animales envejecidos y otro equipo encontró el mayor mapa genético de los tumores más agresivos. Estas hallazgas reportaron ganancias significativas para el centro sin que los científicos responsables se beneficiaran.
En 2021, el director gerente Juan Arroyo fue acusado de prevaricación y el ministerio público abrió una investigación sobre supuestos contratos irregulares. A pesar de esto, el CNIO sigue siendo uno de los principales centros de investigación sobre el cáncer en España.
En junio del año pasado, un exdirectivo del CNIO presentó una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción con acusaciones de contratos amañados y presunta corrupción que podría haber atraído hasta 20 millones de euros. La investigación sigue en curso.
La situación actual del CNIO es preocupante, no solo por las acusaciones de corrupción, sino también por la forma en que se ha manejado la crisis. El próximo año se dirimirán dos juicios por despido improcedente y el futuro del centro parece estar marcado por incertidumbre.
En medio de esta crisis, muchos científicos están luchando por defender su honorabilidad y por garantizar que las investigaciones sigan siendo realizadas con integridad. La situación del CNIO es un recordatorio de la importancia de la transparencia y la ética en la investigación científica.
La institución es conocida por ser uno de los principales centros de investigación sobre el cáncer en España. Su capacidad para atraer investigadores y realizar proyectos de gran envergadura ha llevado a su consideración como uno de los mejores centros de investigación de Europa. Sin embargo, detrás de esta imagen de éxito se esconde una historia de conflicto y crisis.
En 1998, el bioquímico Mariano Barbacid se hizo cargo del directorio del CNIO con la promesa de darle un impulso sin precedentes. En ese momento, el centro estaba en sus inicios y contaba con solo 10 trabajadores. A pesar de los desafíos, Barbacid logró llevar a cabo proyectos de gran importancia y establecer al centro como una de las principales instituciones de investigación sobre el cáncer.
Sin embargo, su gestión fue marcada por controversias y conflictos internos. Algunos investigadores y directivos del centro abandonaron sus puestos debido a desavenencias con Barbacid. La legendaria flexibilidad del CNIO se convirtió en parálisis, lo que llevó a una gran cantidad de científicos a sentirse atrapados por el miedo a su directora.
A pesar de esto, la institución sigue siendo reconocida por sus investigaciones de calado. En 2020, un equipo de investigación del CNIO descubrió una forma de duplicar la esperanza de vida en animales envejecidos y otro equipo encontró el mayor mapa genético de los tumores más agresivos. Estas hallazgas reportaron ganancias significativas para el centro sin que los científicos responsables se beneficiaran.
En 2021, el director gerente Juan Arroyo fue acusado de prevaricación y el ministerio público abrió una investigación sobre supuestos contratos irregulares. A pesar de esto, el CNIO sigue siendo uno de los principales centros de investigación sobre el cáncer en España.
En junio del año pasado, un exdirectivo del CNIO presentó una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción con acusaciones de contratos amañados y presunta corrupción que podría haber atraído hasta 20 millones de euros. La investigación sigue en curso.
La situación actual del CNIO es preocupante, no solo por las acusaciones de corrupción, sino también por la forma en que se ha manejado la crisis. El próximo año se dirimirán dos juicios por despido improcedente y el futuro del centro parece estar marcado por incertidumbre.
En medio de esta crisis, muchos científicos están luchando por defender su honorabilidad y por garantizar que las investigaciones sigan siendo realizadas con integridad. La situación del CNIO es un recordatorio de la importancia de la transparencia y la ética en la investigación científica.