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La propuesta arriesgadísima de Kristen Stewart como directora resultó en una película que se queda en la superficie. La autora del libro homónimo, Lidia Yuknavitch, es una escritora intensa y poética que nos muestra la brutalidad de su vida a través de la memoria del cuerpo y el agua. Pero, al intentar llevar esta narración sensorial a la pantalla, la película se queda en lo superficial.
El experimento cinematográfico de Stewart es valiente, pero también cuestionable. La elección de una narrativa fragmentaria, basada en la piel de los personajes, es interesante, pero no parece lograr llevar la historia más profunda. La crítica también señala que la edad de los actores se corresponde con la edad del personaje, lo cual es crucial para mantener la verosimilitud.
La eliminación de un encuentro erótico en una piscina entre Lidia Yuknavitch y Kathy Acker, como se describe en el libro, también ha sido criticada. La omisión de este momento parece revelar lo que realmente importa en la historia. Este es un ejemplo de cómo a veces lo que no se cuenta puede ser más interesante que lo que sí se muestra.
El valor artístico de esta película radica en su libertad y difícil adaptación. Kristen Stewart ha logrado dar vida al libro de Lidia Yuknavitch, pero en forma propia y personal. La película es una obra importante, no solo por la audacia de Stewart, sino también por la relación que tiene con el libro original. Al lado del libro, la película parece un brazo más de Lidia Yuknavitch, que le da al autor una voz nueva y poderosa.
El experimento cinematográfico de Stewart es valiente, pero también cuestionable. La elección de una narrativa fragmentaria, basada en la piel de los personajes, es interesante, pero no parece lograr llevar la historia más profunda. La crítica también señala que la edad de los actores se corresponde con la edad del personaje, lo cual es crucial para mantener la verosimilitud.
La eliminación de un encuentro erótico en una piscina entre Lidia Yuknavitch y Kathy Acker, como se describe en el libro, también ha sido criticada. La omisión de este momento parece revelar lo que realmente importa en la historia. Este es un ejemplo de cómo a veces lo que no se cuenta puede ser más interesante que lo que sí se muestra.
El valor artístico de esta película radica en su libertad y difícil adaptación. Kristen Stewart ha logrado dar vida al libro de Lidia Yuknavitch, pero en forma propia y personal. La película es una obra importante, no solo por la audacia de Stewart, sino también por la relación que tiene con el libro original. Al lado del libro, la película parece un brazo más de Lidia Yuknavitch, que le da al autor una voz nueva y poderosa.