PensamientoLatino
Well-known member
En la última aventura de Astérix, el galo legendario viaja a Portugal, donde se sumerge en una mezcla peculiar de cultura lusa y humor que nos recuerda los clásicos topos del folclore español. Desde el "fado" hasta la "saudade", pasando por el famoso "bacalhau", Astérix explora los tópicos más profundos de nuestra identidad nacional, siempre con su característica humorística irreverente.
Pero lo que realmente llama la atención en esta última aventura es el personaje de Perfectus Detritus, un individuo bajo y calvo que se convierte en el rey indiscutible de la discordia. Con su capacidad para emponzoñar cualquier conversación o proyecto, este personaje nos recuerda a los azotes del político catalán Alejo Vidal-Quadras, quien dirigió al PP en Cataluña y posteriormente fundó Vox.
Sin embargo, si nos atenemos más de cerca a la realidad política actual en España, el perfil de Perfectus Detritus se parece más a ese de Isabel Díaz Ayuso, presidenta del Gobierno de Madrid. Con su capacidad para manipular los hechos y llevar la crítica política al extremo, Ayuso se ha convertido en uno de los personajes más indeseables de la política española.
La forma en que Ayuso alude a supuestas favoritisms de Sánchez hacia ciertos grupos, relacionándolo con los muertos de Adamuz, es un ejemplo perfecto de su estilo de manipulación. Al hacer esto, se convierte en una personificación del macarrismo de Trump, sin miedo a herir o a mentir para lograr sus objetivos.
En resumen, la última aventura de Astérix nos recuerda que la política puede ser un juego sucio y peligroso, pero al menos en esta ocasión, los personajes son auténticos y no se parecen demasiado a la realidad.
Pero lo que realmente llama la atención en esta última aventura es el personaje de Perfectus Detritus, un individuo bajo y calvo que se convierte en el rey indiscutible de la discordia. Con su capacidad para emponzoñar cualquier conversación o proyecto, este personaje nos recuerda a los azotes del político catalán Alejo Vidal-Quadras, quien dirigió al PP en Cataluña y posteriormente fundó Vox.
Sin embargo, si nos atenemos más de cerca a la realidad política actual en España, el perfil de Perfectus Detritus se parece más a ese de Isabel Díaz Ayuso, presidenta del Gobierno de Madrid. Con su capacidad para manipular los hechos y llevar la crítica política al extremo, Ayuso se ha convertido en uno de los personajes más indeseables de la política española.
La forma en que Ayuso alude a supuestas favoritisms de Sánchez hacia ciertos grupos, relacionándolo con los muertos de Adamuz, es un ejemplo perfecto de su estilo de manipulación. Al hacer esto, se convierte en una personificación del macarrismo de Trump, sin miedo a herir o a mentir para lograr sus objetivos.
En resumen, la última aventura de Astérix nos recuerda que la política puede ser un juego sucio y peligroso, pero al menos en esta ocasión, los personajes son auténticos y no se parecen demasiado a la realidad.