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En Minneapolis, Estados Unidos, las protestas contra el autoritarismo de Donald Trump han tomado una nueva dimensión con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales. La comunidad se ha unido en solidaridad para proteger a los vecinos migrantes y combatir la violencia policial.
El tejido de solidaridad que se está desarrollando en Minneapolis es el resultado de meses de reacción contra la escalada autoritaria del presidente Trump. Los barrios se están organizando para dar apoyo mutuo a los vecinos migrantes, con patrullas de civiles que observan a los agentes federales y graban sus acciones, equipos de respuesta rápida para ir a las redadas y abogados para representar a testigos y víctimas de la violencia de ICE.
La respuesta es inmediata y la organización es viva. La gente se está viendo en las bibliotecas, cafés y paseando al perro para mantener la comunicación y el apoyo mutuo. Se están organizando notarios para autentificar cartas de apoyo a los detenidos y se están creando redes de apoyo para ayudar a las familias que pierden a un miembro.
La clave en este caso es la proximidad. La gente sabe quiénes son sus vecinos y pueden contactarse de inmediato. El terrorismo de Estado es una amenaza real, pero la resistencia masiva en Minneapolis está desempeñando un papel importante para proteger a los niños en las comunidades.
Trump ha lanzado un ataque contra el gobernador de Minnesota y la congresista Ilhan Omar, calificándolos de "basura" y exigiendo que cooperen formalmente con la administración federal. El presidente de EE.UU. también ha ordenado la deportación inmediata de todos los inmigrantes ilegales con antecedentes penales.
La situación en Minneapolis es un reflejo de una crisis más amplia en Estados Unidos, donde la violencia policial y el terrorismo de Estado están aumentando. La resistencia masiva en esta ciudad es un llamado a la acción para proteger los derechos humanos y combatir el autoritarismo.
El tejido de solidaridad que se está desarrollando en Minneapolis es el resultado de meses de reacción contra la escalada autoritaria del presidente Trump. Los barrios se están organizando para dar apoyo mutuo a los vecinos migrantes, con patrullas de civiles que observan a los agentes federales y graban sus acciones, equipos de respuesta rápida para ir a las redadas y abogados para representar a testigos y víctimas de la violencia de ICE.
La respuesta es inmediata y la organización es viva. La gente se está viendo en las bibliotecas, cafés y paseando al perro para mantener la comunicación y el apoyo mutuo. Se están organizando notarios para autentificar cartas de apoyo a los detenidos y se están creando redes de apoyo para ayudar a las familias que pierden a un miembro.
La clave en este caso es la proximidad. La gente sabe quiénes son sus vecinos y pueden contactarse de inmediato. El terrorismo de Estado es una amenaza real, pero la resistencia masiva en Minneapolis está desempeñando un papel importante para proteger a los niños en las comunidades.
Trump ha lanzado un ataque contra el gobernador de Minnesota y la congresista Ilhan Omar, calificándolos de "basura" y exigiendo que cooperen formalmente con la administración federal. El presidente de EE.UU. también ha ordenado la deportación inmediata de todos los inmigrantes ilegales con antecedentes penales.
La situación en Minneapolis es un reflejo de una crisis más amplia en Estados Unidos, donde la violencia policial y el terrorismo de Estado están aumentando. La resistencia masiva en esta ciudad es un llamado a la acción para proteger los derechos humanos y combatir el autoritarismo.