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La muerte en soledad, a menudo pasada desapercibida, es un tema que no se ha tratado con la seriedad que merece. Cuando una persona muere sin familiares ni amigos alrededor, su final es reducido a un procedimiento administrativo y sin testigos, lo que deja el duelo interrumpido e invisible.
En Holanda y Escocia, iniciativas han comenzado a asumir la despedida de personas que mueren solas. En Holanda, la fundación De Eenzame Uitvaart ha empezado a escribir y leer un poema durante los entierros para evitar que estas muertes pasen completamente desapercibidas. Este esfuerzo busca reconocer la existencia de las personas que mueren solas, aunque solo existan "de una manera administrativa".
El proyecto en Escocia, conocido como "The Lonely Funeral", combina ritual civil y poesía para evitar que estas despedidas queden reducidas a un simple procedimiento administrativo. Aquí también se busca reconocer la vida de quien ha muerto y no dejar su desaparición sin testigos.
La psicología advierte que la ausencia de despedida y de testigos puede dejar el duelo interrumpido e invisible. "Queda incompleto, silenciado y a menudo enquistado" según Annalaura Cardella, portavoz del grupo de trabajo de duelo y pérdida del Colegio Oficial de Psicología de Catalunya.
La muerte en soledad suele ser el final de un proceso previo de aislamiento social y emocional. Sin testigos ni relato, cuesta incluso darse cuenta de que hay una pérdida. "El acompañamiento al final de la vida no cambia el final, pero sí la manera en que una vida —y su desaparición— quedan inscritas en la memoria colectiva", advierte Cardella.
En España, no existe un registro oficial que contabilice cuántas personas mueren solas. La muerte en soledad se recoge como una categoría específica y queda diluida entre procedimientos administrativos gestionados por servicios sociales, juzgados o ayuntamientos. Sin embargo, algunos indicadores apunta a la magnitud del fenómeno: cerca de cinco millones de personas viven solas, más del 40% de ellas mayores de 65 años, y el 20% de la población sufre soledad no deseada.
La despedida cuando una persona muere sola busca reconocer que estas personas existieron aunque solo lo hicieran "de una manera administrativa". También busca evitar que la muerte quede reducida al silencio.
En Holanda y Escocia, iniciativas han comenzado a asumir la despedida de personas que mueren solas. En Holanda, la fundación De Eenzame Uitvaart ha empezado a escribir y leer un poema durante los entierros para evitar que estas muertes pasen completamente desapercibidas. Este esfuerzo busca reconocer la existencia de las personas que mueren solas, aunque solo existan "de una manera administrativa".
El proyecto en Escocia, conocido como "The Lonely Funeral", combina ritual civil y poesía para evitar que estas despedidas queden reducidas a un simple procedimiento administrativo. Aquí también se busca reconocer la vida de quien ha muerto y no dejar su desaparición sin testigos.
La psicología advierte que la ausencia de despedida y de testigos puede dejar el duelo interrumpido e invisible. "Queda incompleto, silenciado y a menudo enquistado" según Annalaura Cardella, portavoz del grupo de trabajo de duelo y pérdida del Colegio Oficial de Psicología de Catalunya.
La muerte en soledad suele ser el final de un proceso previo de aislamiento social y emocional. Sin testigos ni relato, cuesta incluso darse cuenta de que hay una pérdida. "El acompañamiento al final de la vida no cambia el final, pero sí la manera en que una vida —y su desaparición— quedan inscritas en la memoria colectiva", advierte Cardella.
En España, no existe un registro oficial que contabilice cuántas personas mueren solas. La muerte en soledad se recoge como una categoría específica y queda diluida entre procedimientos administrativos gestionados por servicios sociales, juzgados o ayuntamientos. Sin embargo, algunos indicadores apunta a la magnitud del fenómeno: cerca de cinco millones de personas viven solas, más del 40% de ellas mayores de 65 años, y el 20% de la población sufre soledad no deseada.
La despedida cuando una persona muere sola busca reconocer que estas personas existieron aunque solo lo hicieran "de una manera administrativa". También busca evitar que la muerte quede reducida al silencio.