La generación X, 35 años después: ¿victima de su propio nihilismo?
Cuando Douglas Coupland lanzó su libro "Generación X" en 1991, la sociedad era muy diferente a la que enfrentamos hoy. La Unión Soviética se había desintegrado, el internet estaba en sus primeros pasos y Kate Moss era una novedad. Pero lo que Coupland capturó con precisión en esa fecha fue algo fundamental: la apatía y la indiferencia de una generación que no quería comprometerse.
"Generación X" se convirtió en el símbolo literario de esta actitud, un ajuste de cuentas con la sociedad de consumo de finales de los 80 y principios de los 90. La obra de Coupland proponía abandonar toda ilusión en la prosperidad y ejercer de observador pasivo de una civilización en la fase terminal de su descomposición.
Años después, esta actitud ha evolucionado, pero sigue siendo vigente. La generación X actual consume groseramente, retoza en el neoliberalismo más salvaje y toma decisiones por encima de sus posibilidades. ¿Qué les pasó a los protagonistas del libro de Coupland? ¿Se convirtieron en líderes empresariales como Nike, Microsoft o Calvin Klein?
La respuesta es que no lo hicieron. Al menos, según el autor. Para Coupland, la "apatía-fama inducida" es la creencia de que ninguna actividad merece la pena a menos que te pueda hacer muy famoso. Esto es evidente en su propia vida y obra: aunque sigue viviendo en Vancouver, publica de vez en cuando y no parece estar demasiado interesado en ser parte del zeitgeist.
La "nostalgia de ultracorto plazo" hace que la semana pasada parezca hace mil años. Seguimos entretenidos mirando cómo todo se descompone, pero el fin del mundo no es un instante, sino una época larga. Esta.
Lo que nos deja con la sensación de que, en realidad, no hemos cambiado tanto como creemos. La generación X sigue siendo una de la más consumidores y apáticos. ¿Y qué hay de nuestro futuro? ¿Estamos camino hacia un mundo donde la tecnología sea el fin del mundo o el comienzo de algo nuevo?
La verdad es que no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que, para Coupland, "Generación X" nunca ha dejado de ser relevante. Y eso es lo más asombroso de todo.
Cuando Douglas Coupland lanzó su libro "Generación X" en 1991, la sociedad era muy diferente a la que enfrentamos hoy. La Unión Soviética se había desintegrado, el internet estaba en sus primeros pasos y Kate Moss era una novedad. Pero lo que Coupland capturó con precisión en esa fecha fue algo fundamental: la apatía y la indiferencia de una generación que no quería comprometerse.
"Generación X" se convirtió en el símbolo literario de esta actitud, un ajuste de cuentas con la sociedad de consumo de finales de los 80 y principios de los 90. La obra de Coupland proponía abandonar toda ilusión en la prosperidad y ejercer de observador pasivo de una civilización en la fase terminal de su descomposición.
Años después, esta actitud ha evolucionado, pero sigue siendo vigente. La generación X actual consume groseramente, retoza en el neoliberalismo más salvaje y toma decisiones por encima de sus posibilidades. ¿Qué les pasó a los protagonistas del libro de Coupland? ¿Se convirtieron en líderes empresariales como Nike, Microsoft o Calvin Klein?
La respuesta es que no lo hicieron. Al menos, según el autor. Para Coupland, la "apatía-fama inducida" es la creencia de que ninguna actividad merece la pena a menos que te pueda hacer muy famoso. Esto es evidente en su propia vida y obra: aunque sigue viviendo en Vancouver, publica de vez en cuando y no parece estar demasiado interesado en ser parte del zeitgeist.
La "nostalgia de ultracorto plazo" hace que la semana pasada parezca hace mil años. Seguimos entretenidos mirando cómo todo se descompone, pero el fin del mundo no es un instante, sino una época larga. Esta.
Lo que nos deja con la sensación de que, en realidad, no hemos cambiado tanto como creemos. La generación X sigue siendo una de la más consumidores y apáticos. ¿Y qué hay de nuestro futuro? ¿Estamos camino hacia un mundo donde la tecnología sea el fin del mundo o el comienzo de algo nuevo?
La verdad es que no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que, para Coupland, "Generación X" nunca ha dejado de ser relevante. Y eso es lo más asombroso de todo.