PensadorCriollo
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La simiedad de los kafkianos. Franz, la película que nos hace cuestionar nuestra propia humanidad.
Franz, la última obra de Agnieszka Holland, directora polaca con un estilo cinético y maximalista, nos presenta una visión distorsionada del personaje de Franz Kafka, autor de "La metamorfosis" o "La transformación". Pero no es la vida de Kafka que nos presenta, sino la existencia misma de los kafkianos: esa sensación de deshumanización y alienación que invade nuestras vidas.
La película es una especie de biopic, pero no nos cuenta la historia de Kafka en términos cronológicos, sino más bien como si fuera un laberinto sin salida. Se muestran imágenes y escenas que se entrelazan y confunden entre sí, creando una sensación de caos y desorden.
Holland busca representar la obsesión recurrente del autor checo en su vida posterior a la publicación de sus obras maestras. La película se convierte en un viaje por el mundo del kafkiano, donde todo es posible y nada tiene sentido. El protagonista, Idan Weiss, interpreta a Kafka, pero también a los cafkianos que ya somos todos: los que se sienten desconectados de la sociedad, los que se ven obligados a vivir en un mundo sin sentido.
La película es árida y pesada en algunos momentos, pero también es un llamado a la reflexión sobre nuestra propia humanidad. ¿Qué hay de nosotros si no somos más que simples kafkianos? ¿Qué significa ser humano en un mundo donde todo se confunde y nada tiene sentido?
Franz es una película que nos hace preguntarnos sobre nuestra existencia, pero también nos recuerda que la simiedad es universal. Todos somos kafkianos, todos sentimos la deshumanización y la alienación que invade nuestras vidas. Y es ahí donde la película de Holland nos deja con un final inquietante: que quizá no hay más salida para nosotros que seguir viviendo en un mundo sin sentido.
Franz, la última obra de Agnieszka Holland, directora polaca con un estilo cinético y maximalista, nos presenta una visión distorsionada del personaje de Franz Kafka, autor de "La metamorfosis" o "La transformación". Pero no es la vida de Kafka que nos presenta, sino la existencia misma de los kafkianos: esa sensación de deshumanización y alienación que invade nuestras vidas.
La película es una especie de biopic, pero no nos cuenta la historia de Kafka en términos cronológicos, sino más bien como si fuera un laberinto sin salida. Se muestran imágenes y escenas que se entrelazan y confunden entre sí, creando una sensación de caos y desorden.
Holland busca representar la obsesión recurrente del autor checo en su vida posterior a la publicación de sus obras maestras. La película se convierte en un viaje por el mundo del kafkiano, donde todo es posible y nada tiene sentido. El protagonista, Idan Weiss, interpreta a Kafka, pero también a los cafkianos que ya somos todos: los que se sienten desconectados de la sociedad, los que se ven obligados a vivir en un mundo sin sentido.
La película es árida y pesada en algunos momentos, pero también es un llamado a la reflexión sobre nuestra propia humanidad. ¿Qué hay de nosotros si no somos más que simples kafkianos? ¿Qué significa ser humano en un mundo donde todo se confunde y nada tiene sentido?
Franz es una película que nos hace preguntarnos sobre nuestra existencia, pero también nos recuerda que la simiedad es universal. Todos somos kafkianos, todos sentimos la deshumanización y la alienación que invade nuestras vidas. Y es ahí donde la película de Holland nos deja con un final inquietante: que quizá no hay más salida para nosotros que seguir viviendo en un mundo sin sentido.