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En el escenario político español, Vox se enfrenta a un primer examen con su estrategia desplegada en totalidad. Esta apuesta por captar votantes progresistas y descontentos con el sistema, adhesión del voto muy de derechas pero también al abstencionista descontento con el sistema, podría ser un catalizador para el partido en un momento de deterioro y desconsolidación de las opciones políticas.
Marine Le Pen y la Reagrupación Nacional francesa son ejemplos de cómo una opción radical puede prosperar entre ciertos sectores del electorado, siempre que se perciba como una alternativa a las élites bipartidistas. La estrategia de Vox en Extremadura se basa en un relato antiestablishment, contrario a las élites bipartidistas, a derecha e izquierda.
El discurso de Vox se centra en la inmigración pero da cada vez más peso al problema de la vivienda, al paro juvenil o a los salarios bajos. A nivel estratégico, y a diferencia del pasado, el giro discursivo es un hecho: se habla más de economía y de problemas sociales como la vivienda o el deterioro de los servicios públicos, vinculándolo todo a la inmigración como problemática desde una posición elitista que desentonaba.
En Extremadura, Vox se enfrenta a un primer examen con esa estrategia desplegada en totalidad. Ver hasta qué punto puede empezar a sumar capas de votantes progresistas es algo que determinará las encuestas y el resultado del partido. Si PSOE o Unidas por Extremadura, si se da el caso, lo que crezca o no el PP, y el nivel de participación, capitaliza Abascal y su candidato Óscar Fernández.
El discurso de Vox es claro: un nosotros, patriótico e inclusivo entre españoles, frente a un ellos que o bien "estafa" en alusión al PP o es "corrupto", dicho del PSOE. Y en esa denuncia antisistema, se hace una llamada clara a los perdedores del sistema, a las clases bajas y a los más jóvenes.
Vox cala entre obreros que ya han votado a la derecha. La estrategia de Vox en precampaña responde a querer calar entre la izquierda y atraer el mayor voto posible del PP. Una buena parte de la dedicación que está poniendo Abascal en precampaña, con casi 3.000 km recorridos, y que seguirá dándose en campaña, responde a querer movilizar a los barrios a través de la inmigración y aprovechando la crisis que atraviesa la izquierda desde hace años en la región.
En Extremadura, el CIS de enero y el de noviembre da un trasvase muy similar del PSOE a Vox. Sin embargo, la estrategia particular y obrerista se está poniendo en práctica en Madrid, especialmente en los barrios del sur. Si bien el PP de Isabel Díaz Ayuso ya ganó ahí, con esa estrategia se busca movilizar a los barrios a través de la inmigración y aprovechando la crisis que atraviesa la izquierda desde hace años en la región.
El discurso de Vox en Extremadura se basa en un relato antiestablishment, contrario a las élites bipartidistas, a derecha e izquierda. El partido se enfrenta a un primer examen con su estrategia desplegada en totalidad.
Marine Le Pen y la Reagrupación Nacional francesa son ejemplos de cómo una opción radical puede prosperar entre ciertos sectores del electorado, siempre que se perciba como una alternativa a las élites bipartidistas. La estrategia de Vox en Extremadura se basa en un relato antiestablishment, contrario a las élites bipartidistas, a derecha e izquierda.
El discurso de Vox se centra en la inmigración pero da cada vez más peso al problema de la vivienda, al paro juvenil o a los salarios bajos. A nivel estratégico, y a diferencia del pasado, el giro discursivo es un hecho: se habla más de economía y de problemas sociales como la vivienda o el deterioro de los servicios públicos, vinculándolo todo a la inmigración como problemática desde una posición elitista que desentonaba.
En Extremadura, Vox se enfrenta a un primer examen con esa estrategia desplegada en totalidad. Ver hasta qué punto puede empezar a sumar capas de votantes progresistas es algo que determinará las encuestas y el resultado del partido. Si PSOE o Unidas por Extremadura, si se da el caso, lo que crezca o no el PP, y el nivel de participación, capitaliza Abascal y su candidato Óscar Fernández.
El discurso de Vox es claro: un nosotros, patriótico e inclusivo entre españoles, frente a un ellos que o bien "estafa" en alusión al PP o es "corrupto", dicho del PSOE. Y en esa denuncia antisistema, se hace una llamada clara a los perdedores del sistema, a las clases bajas y a los más jóvenes.
Vox cala entre obreros que ya han votado a la derecha. La estrategia de Vox en precampaña responde a querer calar entre la izquierda y atraer el mayor voto posible del PP. Una buena parte de la dedicación que está poniendo Abascal en precampaña, con casi 3.000 km recorridos, y que seguirá dándose en campaña, responde a querer movilizar a los barrios a través de la inmigración y aprovechando la crisis que atraviesa la izquierda desde hace años en la región.
En Extremadura, el CIS de enero y el de noviembre da un trasvase muy similar del PSOE a Vox. Sin embargo, la estrategia particular y obrerista se está poniendo en práctica en Madrid, especialmente en los barrios del sur. Si bien el PP de Isabel Díaz Ayuso ya ganó ahí, con esa estrategia se busca movilizar a los barrios a través de la inmigración y aprovechando la crisis que atraviesa la izquierda desde hace años en la región.
El discurso de Vox en Extremadura se basa en un relato antiestablishment, contrario a las élites bipartidistas, a derecha e izquierda. El partido se enfrenta a un primer examen con su estrategia desplegada en totalidad.