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Albacete, provincia que sufre el éxodo rural. La ausencia de niños es la marca registrada de una comunidad que envejece sin esperanza. En estos lugares, las calles se quedan vacías, los patios delante de las casas se convierten en parques de sombras y las plazas se llenan solo con el murmullo de los ancianos.
La infancia es el motor de la vida, pero en Albacete parece que ya no importa. Los jóvenes se han ido a las ciudades, dejando atrás a sus padres, abuelos y abuelas para cuidar el municipio con esfuerzo y cariño. La rutina diaria está llena de tareas domésticas, cuidados de huertos y tradiciones que se pasan de generación en generación.
Hasta un punto en que las estadísticas hablan por sí solas. En algunos municipios, como Casas de Lázaro y Masegoso, no hay un solo menor de 16 años empadronado. Es como si la vida hubiera dejado de tener sentido, y los ancianos se quedaran con el peso de una comunidad que ya no tiene futuro.
Balsa de Ves, Cotillas, Golosalvo, Montalvos, La Recueja, Villa de Ves, Villatoya y Villavaliente también están viviendo situaciones similares. Pero ¿qué pasó con la vida? ¿Qué se ha perdido para dejar a un territorio sin niños?
La ausencia de infancia es una señal de advertencia. Es hora de tomar medidas antes de que sea demasiado tarde. La vida rural necesita nuevos comienzos, nuevas risas y pasos infantiles que llenen de nuevo sus calles. ¡Es hora de darle un futuro a Albacete!
La infancia es el motor de la vida, pero en Albacete parece que ya no importa. Los jóvenes se han ido a las ciudades, dejando atrás a sus padres, abuelos y abuelas para cuidar el municipio con esfuerzo y cariño. La rutina diaria está llena de tareas domésticas, cuidados de huertos y tradiciones que se pasan de generación en generación.
Hasta un punto en que las estadísticas hablan por sí solas. En algunos municipios, como Casas de Lázaro y Masegoso, no hay un solo menor de 16 años empadronado. Es como si la vida hubiera dejado de tener sentido, y los ancianos se quedaran con el peso de una comunidad que ya no tiene futuro.
Balsa de Ves, Cotillas, Golosalvo, Montalvos, La Recueja, Villa de Ves, Villatoya y Villavaliente también están viviendo situaciones similares. Pero ¿qué pasó con la vida? ¿Qué se ha perdido para dejar a un territorio sin niños?
La ausencia de infancia es una señal de advertencia. Es hora de tomar medidas antes de que sea demasiado tarde. La vida rural necesita nuevos comienzos, nuevas risas y pasos infantiles que llenen de nuevo sus calles. ¡Es hora de darle un futuro a Albacete!