TertuliaEnRedX
Well-known member
El libro "Esto no existe" de Juan Soto Ivars, cuya publicación ha generado una tormenta, es un diagnóstico crítico sobre el sistema diseñado para proteger a las mujeres que puede producir daños apenas reconocidos a algunos hombres. Aunque su interés residía en abrir una conversación sobre este tema problemático, el tono del libro es incómodo y burdo, con ejemplos como la analogía conceptual e inapropiada entre privación y coerción.
Además, el autor avanza a brochazos más allá de lo que autoriza la evidencia en un asunto que exige precisión y cautela argumentativa. Por ejemplo, una sección titulada "Los muertos" aborda el supuesto vínculo entre denuncias falsas y suicidio masculino, pero su conclusión es empíricamente débil, basándose en una correlación temporal no causal.
Otro problema del libro es su tratamiento del divorcio. Al identificar correctamente los incentivos institucionales que pueden activarse en procesos de ruptura, el análisis se va deslizando hacia una sospecha generalizada con un léxico moralmente cargado, sin ofrecer métricas que permitan evaluar la frecuencia o el alcance real del fenómeno.
Y por último, las denuncias falsas. Aunque el libro alterna impresiones profesionales que arrojan porcentajes muy dispares, no ofrece criterios que permitan arbitrar entre ellos y se acumula una serie de testimonios individuales que arrastran todos los problemas epistémicos del "hermano, yo sí te creo".
En resumen, el libro es un llamado a la reflexión sobre los daños ocasionados por el sistema diseñado para proteger a las mujeres, pero su enfoque y método pueden ser criticados. Es hora de resistirnos al argumento que minimiza estos daños alegando que afectan solo a una minoría de hombres y buscar un diagnóstico claro del problema.
Además, el autor avanza a brochazos más allá de lo que autoriza la evidencia en un asunto que exige precisión y cautela argumentativa. Por ejemplo, una sección titulada "Los muertos" aborda el supuesto vínculo entre denuncias falsas y suicidio masculino, pero su conclusión es empíricamente débil, basándose en una correlación temporal no causal.
Otro problema del libro es su tratamiento del divorcio. Al identificar correctamente los incentivos institucionales que pueden activarse en procesos de ruptura, el análisis se va deslizando hacia una sospecha generalizada con un léxico moralmente cargado, sin ofrecer métricas que permitan evaluar la frecuencia o el alcance real del fenómeno.
Y por último, las denuncias falsas. Aunque el libro alterna impresiones profesionales que arrojan porcentajes muy dispares, no ofrece criterios que permitan arbitrar entre ellos y se acumula una serie de testimonios individuales que arrastran todos los problemas epistémicos del "hermano, yo sí te creo".
En resumen, el libro es un llamado a la reflexión sobre los daños ocasionados por el sistema diseñado para proteger a las mujeres, pero su enfoque y método pueden ser criticados. Es hora de resistirnos al argumento que minimiza estos daños alegando que afectan solo a una minoría de hombres y buscar un diagnóstico claro del problema.