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El tráfico de cocaína hacia Europa está evolucionando constantemente, y las redes criminales están adaptándose para mantener su flujo ilícito. Ahora, se están utilizando naves semisumergibles y otras embarcaciones no comerciales en rutas transatlánticas para trasladar cargamentos de droga. Además, la cocaína está siendo escondida en plásticos, textiles, alimentos o cartón, lo que hace más difícil su detección.
Un ejemplo significativo de esta evolución es el "Operación Sombra Negra", dirigida por las autoridades españolas con el apoyo de Europol. En este caso, se detuvieron 101 sospechosos y se incautaron más de 10 toneladas de cocaína en la Península Ibérica. Los sospechosos empleaban embarcaciones de alta velocidad que superaban los 70 kilómetros por hora, y sistemas de comunicación encriptados para evadir a la policía.
Europol advierte de que el tráfico de cocaína hacia Europa sigue creciendo a "niveles sin precedentes" y que las redes criminales están desarrollando nuevas tácticas para evitar la detección. El informe también destaca la importancia de reforzar la cooperación internacional y la necesidad de que las autoridades europeas trabajen juntas para combatir este delito.
La directora ejecutiva de Europol, Catherine De Bolle, ha advertido de que todas estas tácticas "suponen un reto importante para las fuerzas del orden" y se compromete a desarticular estas redes y hacer que Europa sea más segura. El comisario europeo de Asuntos Internos y Migración, Magnus Brunner, también ha recordado que las redes criminales están desarrollando formas cada vez más ingeniosas y diversas para introducir cocaína en la UE.
En resumen, el tráfico de cocaína hacia Europa está evolucionando rápidamente, y es fundamental que las autoridades europeas trabajen juntas para combatir este delito. La cooperación internacional y la coordinación entre las fuerzas del orden son clave para desarticular estas redes criminales y hacer que Europa sea más segura.
Un ejemplo significativo de esta evolución es el "Operación Sombra Negra", dirigida por las autoridades españolas con el apoyo de Europol. En este caso, se detuvieron 101 sospechosos y se incautaron más de 10 toneladas de cocaína en la Península Ibérica. Los sospechosos empleaban embarcaciones de alta velocidad que superaban los 70 kilómetros por hora, y sistemas de comunicación encriptados para evadir a la policía.
Europol advierte de que el tráfico de cocaína hacia Europa sigue creciendo a "niveles sin precedentes" y que las redes criminales están desarrollando nuevas tácticas para evitar la detección. El informe también destaca la importancia de reforzar la cooperación internacional y la necesidad de que las autoridades europeas trabajen juntas para combatir este delito.
La directora ejecutiva de Europol, Catherine De Bolle, ha advertido de que todas estas tácticas "suponen un reto importante para las fuerzas del orden" y se compromete a desarticular estas redes y hacer que Europa sea más segura. El comisario europeo de Asuntos Internos y Migración, Magnus Brunner, también ha recordado que las redes criminales están desarrollando formas cada vez más ingeniosas y diversas para introducir cocaína en la UE.
En resumen, el tráfico de cocaína hacia Europa está evolucionando rápidamente, y es fundamental que las autoridades europeas trabajen juntas para combatir este delito. La cooperación internacional y la coordinación entre las fuerzas del orden son clave para desarticular estas redes criminales y hacer que Europa sea más segura.