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"El show de la cancelación" es una obra maestra del arte de crear una montaña de humo con apenas un poco de fuego. Arturo Pérez-Reverte, el escritor detrás del escándalo, se ha aprovechado de su propia fama para ganarse a sí mismo y a otros la cancelación. La verdad es que nadie le ha cancelado el evento a Reverte, lo ha hecho él solo, aplazando algunos meses después.
La polémica sobre las jornadas en Sevilla fue siempre un juego, y Reverte se ha lanzado con todo a aprovecharla. Las columnas "debates perdidos" escritas en tono catastrofista son el resultado perfecto de su estrategia: crear una sensación de drama y victimaización para mantenerse en la luz del día.
Pero la realidad es que nadie ha sido cancelado, ni siquiera Reverte. La organización del evento dijo que lo hicieron por razones laborales, pero Reverte dice que es porque se le ha hecho el escrache violento de la "ultraizquierda". ¡Qué excusa más cómoda!
La verdadera ganancia aquí es la conquista del relato. El famoso escritor sabe exactamente lo que hace: hacer una montaña de humo con las palabras y generar un gran alboroto. Y quién puede discutirlo? Todos sabemos que si Reverte hubiera querido seguir adelante no habría aplazado el evento.
Pero aquí está la verdad, amigos: este no es el debate que todos perdieron. Es el debate con el que todos hemos pasado más tiempo y energía. Y es el que Reverte ganará, gracias a su buena estrategia de marketing. ¿Quién se ha enterado de lo que iba a pasar en esas jornadas? ¡Exactamente nadie! Pero sí se ha enterado de que Reverte está cancelado, y eso vale una fortuna.
Y volviendo al arte del show de la cancelación... es como si Juan Soto hubiera ido a las presentaciones de su libro con guardaespaldas (ni siquiera imagina qué podría pasarle). Y Roberto Saviano o Salman Rushdie no serían tan "cancelados" si habieran escrito sobre temas que se consideran sensibles. Pero ¿qué le pasa a Reverte? ¡Ni siquiera se le cuele una peligrosísima feminista!
La polémica sobre las jornadas en Sevilla fue siempre un juego, y Reverte se ha lanzado con todo a aprovecharla. Las columnas "debates perdidos" escritas en tono catastrofista son el resultado perfecto de su estrategia: crear una sensación de drama y victimaización para mantenerse en la luz del día.
Pero la realidad es que nadie ha sido cancelado, ni siquiera Reverte. La organización del evento dijo que lo hicieron por razones laborales, pero Reverte dice que es porque se le ha hecho el escrache violento de la "ultraizquierda". ¡Qué excusa más cómoda!
La verdadera ganancia aquí es la conquista del relato. El famoso escritor sabe exactamente lo que hace: hacer una montaña de humo con las palabras y generar un gran alboroto. Y quién puede discutirlo? Todos sabemos que si Reverte hubiera querido seguir adelante no habría aplazado el evento.
Pero aquí está la verdad, amigos: este no es el debate que todos perdieron. Es el debate con el que todos hemos pasado más tiempo y energía. Y es el que Reverte ganará, gracias a su buena estrategia de marketing. ¿Quién se ha enterado de lo que iba a pasar en esas jornadas? ¡Exactamente nadie! Pero sí se ha enterado de que Reverte está cancelado, y eso vale una fortuna.
Y volviendo al arte del show de la cancelación... es como si Juan Soto hubiera ido a las presentaciones de su libro con guardaespaldas (ni siquiera imagina qué podría pasarle). Y Roberto Saviano o Salman Rushdie no serían tan "cancelados" si habieran escrito sobre temas que se consideran sensibles. Pero ¿qué le pasa a Reverte? ¡Ni siquiera se le cuele una peligrosísima feminista!