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La reactivación de la "alerta antifascista" en RTVE ha generado una tormenta mediática, pero ¿qué está detrás de esta reacción? Según J. F. Lamata, creador de La Hemeroteca del Buitre, algunas tertulianadas han marcado un punto de inflexión en la televisión pública, donde se sitúa al país en un momento de tensión sin precedentes.
El Buitre es implacable y nos recuerda que algunos políticos y comentaristas han estado advirtiendo durante años sobre el riesgo inminente de "muertos en la calle". La memoria selectiva de algunos de estos expertos es alarmante, ya que relatan solo lo que les conviene a los intereses políticos actuales.
Pablo Iglesias ha sido objeto de crítica por su posición sobre las jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por la Fundación Cajasol. Defendió que "con el fascismo no se debate" y respaldó el veto a esos encuentros, lo que ha generado controversia. El Buitre recuerda a Iglesias en plató, cuando reivindicaba discutir cara a cara con defensores del bando franquista.
La televisión pública debería ser un espacio para debates duros pero cruzados, como lo fue "La Clave" o los enfrentamientos entre Fraga y Carrillo. Sin embargo, en lugar de eso, vemos una posición muy selectiva y parcial que ignora la complejidad del pasado.
El Buitre seguirá exponiendo a políticos y comentaristas encarándoles con lo que hicieron y dijeron en el pasado. La memoria del Buitre es implacable y no deja de señalar la necesidad de una reflexión más profunda sobre la historia reciente y su impacto en nuestra sociedad actual.
El Buitre es implacable y nos recuerda que algunos políticos y comentaristas han estado advirtiendo durante años sobre el riesgo inminente de "muertos en la calle". La memoria selectiva de algunos de estos expertos es alarmante, ya que relatan solo lo que les conviene a los intereses políticos actuales.
Pablo Iglesias ha sido objeto de crítica por su posición sobre las jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por la Fundación Cajasol. Defendió que "con el fascismo no se debate" y respaldó el veto a esos encuentros, lo que ha generado controversia. El Buitre recuerda a Iglesias en plató, cuando reivindicaba discutir cara a cara con defensores del bando franquista.
La televisión pública debería ser un espacio para debates duros pero cruzados, como lo fue "La Clave" o los enfrentamientos entre Fraga y Carrillo. Sin embargo, en lugar de eso, vemos una posición muy selectiva y parcial que ignora la complejidad del pasado.
El Buitre seguirá exponiendo a políticos y comentaristas encarándoles con lo que hicieron y dijeron en el pasado. La memoria del Buitre es implacable y no deja de señalar la necesidad de una reflexión más profunda sobre la historia reciente y su impacto en nuestra sociedad actual.