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El Puerto de Barcelona vuelve a ganar ritmo, pero con una advertencia: el caos ferroviario del pasado ha dejado un legado de incertidumbre y costos. La interrupción prolongada del tráfico de mercancías en los trenes ha derivado a carretera, lo que ha aumentado significativamente los costos logísticos para las empresas que dependen del puerto.
El presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, ha explicado que la situación se está estabilizando paulatinamente, pero que el tránsito ferroviario hacia el norte sigue siendo cero, mientras que hacia el sur solo hay disponibilidad para el 25% de capacidad. El tráfico total de contenedores y graneles sólidos ha caído, mientras que el tráfico de vehículos y graneles líquidos ha aumentado.
La crisis ferroviaria ha destacado la importancia del transporte terrestre y la necesidad de una red fiable para garantizar la actividad económica del país. El plan de contingencia debe incluir alternativas fiables en tren, no solo carretera, según Carbonell.
Aunque el puerto sigue poniendo el énfasis en la multimodalidad y la eficiencia logística, el caos ferroviario ha dejado un daño reputacional. Las empresas que dependen del puerto han visto aumentados sus costos logísticos y han perdido confianza en el sistema ferroviario.
En 2026, el Puerto de Barcelona prevé invertir 338,7 millones de euros en mejoras y conexiones ferroviarias. A pesar de la crisis, el puerto ha mantenido una cifra récord de ingresos y ha diversificado su actividad para mantenerse a flote.
El presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, ha explicado que la situación se está estabilizando paulatinamente, pero que el tránsito ferroviario hacia el norte sigue siendo cero, mientras que hacia el sur solo hay disponibilidad para el 25% de capacidad. El tráfico total de contenedores y graneles sólidos ha caído, mientras que el tráfico de vehículos y graneles líquidos ha aumentado.
La crisis ferroviaria ha destacado la importancia del transporte terrestre y la necesidad de una red fiable para garantizar la actividad económica del país. El plan de contingencia debe incluir alternativas fiables en tren, no solo carretera, según Carbonell.
Aunque el puerto sigue poniendo el énfasis en la multimodalidad y la eficiencia logística, el caos ferroviario ha dejado un daño reputacional. Las empresas que dependen del puerto han visto aumentados sus costos logísticos y han perdido confianza en el sistema ferroviario.
En 2026, el Puerto de Barcelona prevé invertir 338,7 millones de euros en mejoras y conexiones ferroviarias. A pesar de la crisis, el puerto ha mantenido una cifra récord de ingresos y ha diversificado su actividad para mantenerse a flote.