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Un encuentro inédito en el ámbito político madrileño: la federación del PSOE se reúne con el Polisario y desafía la política de Albares con Marruecos.
La portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Mar Espinar, ha mantenido una reunión con el delegado saharaui Jalil Mohamed. Este acto es significativo, ya que marca un cambio en la postura del partido socialista en relación con el conflicto del Sáhara Occidental.
El encuentro ha sido alineado con el intergrupo de amistad con el pueblo saharaui en la Asamblea. Aunque la formación de Vox no ha participado, este acuerdo contrasta con el boicot permanente que tanto el PSOE como Vox realizan del grupo hermano en el Congreso de los Diputados.
La predisposición del PSOE madrileño es llamativa. El partido había acordado con Marruecos en la hoja de ruta que ninguno de los dos países llevaría a cabo gestos unilaterales que incomodaran a la otra parte. Sin embargo, este compromiso ha sido descartado por el gobierno en materia de Ceuta y Melilla.
El PSOE había rechazado hasta ahora cualquier fotografía con representantes del Frente Polisario. En cambio, los socialistas marroquíes han promovido al Movimiento Saharauis por la Paz, una organización considerada pantalla de los servicios secretos marroquíes.
El encuentro ha logrado aunar en torno a su causa a representantes públicos de formaciones que representan a más del 80% de los votantes de la Comunidad de Madrid. Esto es una gran noticia para el pueblo saharaui, quien finalmente tiene un abrazo internacional.
Mientras tanto, Vox se mantiene en ambientes contradictorios. Aunque algunos dirigentes apoyan la causa saharaui, otros demonizan abiertamente a los migrantes y a las ciudades autónomas. La postura de Vox es plagada de incoherencias y lagunas.
En el fondo, esta reunión del PSOE con el Polisario destaca la contradicción en la política exterior española. El gobierno sigue defendiendo las tesis de Marruecos y su posición ante la UE, mientras que el PSOE ha optado por un enfoque más diverso.
La portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Mar Espinar, ha mantenido una reunión con el delegado saharaui Jalil Mohamed. Este acto es significativo, ya que marca un cambio en la postura del partido socialista en relación con el conflicto del Sáhara Occidental.
El encuentro ha sido alineado con el intergrupo de amistad con el pueblo saharaui en la Asamblea. Aunque la formación de Vox no ha participado, este acuerdo contrasta con el boicot permanente que tanto el PSOE como Vox realizan del grupo hermano en el Congreso de los Diputados.
La predisposición del PSOE madrileño es llamativa. El partido había acordado con Marruecos en la hoja de ruta que ninguno de los dos países llevaría a cabo gestos unilaterales que incomodaran a la otra parte. Sin embargo, este compromiso ha sido descartado por el gobierno en materia de Ceuta y Melilla.
El PSOE había rechazado hasta ahora cualquier fotografía con representantes del Frente Polisario. En cambio, los socialistas marroquíes han promovido al Movimiento Saharauis por la Paz, una organización considerada pantalla de los servicios secretos marroquíes.
El encuentro ha logrado aunar en torno a su causa a representantes públicos de formaciones que representan a más del 80% de los votantes de la Comunidad de Madrid. Esto es una gran noticia para el pueblo saharaui, quien finalmente tiene un abrazo internacional.
Mientras tanto, Vox se mantiene en ambientes contradictorios. Aunque algunos dirigentes apoyan la causa saharaui, otros demonizan abiertamente a los migrantes y a las ciudades autónomas. La postura de Vox es plagada de incoherencias y lagunas.
En el fondo, esta reunión del PSOE con el Polisario destaca la contradicción en la política exterior española. El gobierno sigue defendiendo las tesis de Marruecos y su posición ante la UE, mientras que el PSOE ha optado por un enfoque más diverso.