ForistaDelAnde
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La crisis política en España se está agrietando. El precio de desgastar a Sánchez, el Presidente del Gobierno, parece ser la estrategia que están siguiendo los líderes regionales para debilitar su posición y apoyar a sus aliados regionales.
Extremadura y Aragón han sido los primeros en tomar medidas. La presidenta de Extremadura, María Guardiola, disolvió el parlamento regional y convocó elecciones con la justificación de que la región estaba "bloqueada" ante la imposibilidad de aprobar los Presupuestos. Sin embargo, tres meses después del adelanto electoral, no hay fecha para la investidura de Guardiola como presidenta.
Lo mismo sucedió en Aragón, donde el presidente Jorge Azcón firmó un decreto de disolución de las Cortes y convocó elecciones anticipadas con la misma justificación. Sin embargo, los sondeos indican que los aragoneses no están dispuestos a dar la mayoría al PP, lo que podría significar una caída del PSOE y un salto para Vox.
La consecuencia de esta estrategia es que se está supeditando la estabilidad de las autonomías a los cálculos electorales. Extremadura vive en la interinidad, mientras que Aragón se prepara para hacer lo mismo en cuanto a la investidura de Azcón.
La pregunta es, ¿qué beneficio tiene esto para Sánchez y el PSOE? La respuesta es que este movimiento puede ser visto como un intento por desgastar a Sánchez para apoyar a su aliado regional, Núñez Feijóo. El precio de esta estrategia es la estabilidad política del país y la confianza en el Gobierno. ¿Sánchez logrará mantenerla?
Extremadura y Aragón han sido los primeros en tomar medidas. La presidenta de Extremadura, María Guardiola, disolvió el parlamento regional y convocó elecciones con la justificación de que la región estaba "bloqueada" ante la imposibilidad de aprobar los Presupuestos. Sin embargo, tres meses después del adelanto electoral, no hay fecha para la investidura de Guardiola como presidenta.
Lo mismo sucedió en Aragón, donde el presidente Jorge Azcón firmó un decreto de disolución de las Cortes y convocó elecciones anticipadas con la misma justificación. Sin embargo, los sondeos indican que los aragoneses no están dispuestos a dar la mayoría al PP, lo que podría significar una caída del PSOE y un salto para Vox.
La consecuencia de esta estrategia es que se está supeditando la estabilidad de las autonomías a los cálculos electorales. Extremadura vive en la interinidad, mientras que Aragón se prepara para hacer lo mismo en cuanto a la investidura de Azcón.
La pregunta es, ¿qué beneficio tiene esto para Sánchez y el PSOE? La respuesta es que este movimiento puede ser visto como un intento por desgastar a Sánchez para apoyar a su aliado regional, Núñez Feijóo. El precio de esta estrategia es la estabilidad política del país y la confianza en el Gobierno. ¿Sánchez logrará mantenerla?