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España se convierte en una economía de 2 billones de dólares. La historia reciente del país, desde la llegada al euro en 1999, ha sido marcada por un crecimiento sostenido y diversificado. En apenas dos décadas, el Producto Interior Bruto español ha duplicado su valor, medido en dólares a precios corrientes de mercado.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reconocido al país como la economía con más de 2 billones de dólares de capacidad productiva anual. En euros, el PIB español se sitúa en alrededor de 1,6 billones, según el informe del FMI.
Este avance tecnológico español se debe a la intensa diversificación del patrón de crecimiento del país. A raíz de la recepción de los fondos Next Generation, España ha añadido nuevas fuerzas motrices al modelo económico, como la digitalización y la sostenibilidad.
El impulso de las nuevas tecnologías ha sido crucial en este proceso. La expansión de las renovables no solo ha permitido que la generación limpia supere el 55% del mix eléctrico nacional, sino que actúa como potente generador de empleo y de actividad en sectores intensivos en conocimiento y tecnología.
La última memoria anual del Consejo Económico y Social (CES) es elocuente al respecto. Asegura que este tránsito hacia la sostenibilidad con mejora estructural de competitividad por la reducción de la dependencia energética exterior ha configurado un mercado laboral dinámico con creación de empleo superior al promedio europeo.
En los últimos años, España se ha consolidado como una economía líder en el ámbito internacional. Su ingreso en el club del billón de dólares es un reconocimiento a su crecimiento sostenido y diversificado, y a su posición como potencia económica relevante en la región.
La historia reciente del país ha sido marcada por un debate internacional sobre si debía o no pedir el ingreso en el G-8. Sin embargo, las cartas de España eran de imposible ejecución, ya que EEUU nunca consideró en serio incluir a otro socio europeo. Canadá fue el primer país en incorporarse al grupo en 2009.
El PIB per cápita español se sitúa en el puesto 42 del ranking del FMI, entre Puerto Rico y Bahamas. Aunque esta posición no es la más elevada, destaca la capacidad de la economía española para crecer y diversificarse en diferentes ámbitos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reconocido al país como la economía con más de 2 billones de dólares de capacidad productiva anual. En euros, el PIB español se sitúa en alrededor de 1,6 billones, según el informe del FMI.
Este avance tecnológico español se debe a la intensa diversificación del patrón de crecimiento del país. A raíz de la recepción de los fondos Next Generation, España ha añadido nuevas fuerzas motrices al modelo económico, como la digitalización y la sostenibilidad.
El impulso de las nuevas tecnologías ha sido crucial en este proceso. La expansión de las renovables no solo ha permitido que la generación limpia supere el 55% del mix eléctrico nacional, sino que actúa como potente generador de empleo y de actividad en sectores intensivos en conocimiento y tecnología.
La última memoria anual del Consejo Económico y Social (CES) es elocuente al respecto. Asegura que este tránsito hacia la sostenibilidad con mejora estructural de competitividad por la reducción de la dependencia energética exterior ha configurado un mercado laboral dinámico con creación de empleo superior al promedio europeo.
En los últimos años, España se ha consolidado como una economía líder en el ámbito internacional. Su ingreso en el club del billón de dólares es un reconocimiento a su crecimiento sostenido y diversificado, y a su posición como potencia económica relevante en la región.
La historia reciente del país ha sido marcada por un debate internacional sobre si debía o no pedir el ingreso en el G-8. Sin embargo, las cartas de España eran de imposible ejecución, ya que EEUU nunca consideró en serio incluir a otro socio europeo. Canadá fue el primer país en incorporarse al grupo en 2009.
El PIB per cápita español se sitúa en el puesto 42 del ranking del FMI, entre Puerto Rico y Bahamas. Aunque esta posición no es la más elevada, destaca la capacidad de la economía española para crecer y diversificarse en diferentes ámbitos.