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El escenario político exterior español en 2026 es complejo y marcado por inestabilidad geopolítica y tensiones entre grandes potencias. El Real Instituto Elcano analiza este contexto en su informe "España en el mundo en 2026: Perspectivas y desafíos", destacando que la política exterior española enfrentará un panorama neither placido ni positivo.
La rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China se suma a una posible deterioro del vínculo euroatlántico, la guerra en Ucrania y la creciente asertividad de Rusia. Esto limita la capacidad de acción exterior de España, aunque el informe identifica oportunidades en áreas como la seguridad, la economía, la innovación, la transición energética, la cooperación, la acción cultural y la diplomacia.
El trabajo delimita seis frentes críticos que marcarán la agenda exterior española en 2026. Ucrania, Estados Unidos y China son los tres primeros, junto con el papel de la Unión Europea. El sur global y América Latina constituyen los cuarto y quinto frente, respectivamente, mientras que la situación política interna es el sexto elemento crítico.
El informe destaca la presión para incrementar la inversión en defensa, aunque el problema no reside tanto en negarse al objetivo del 5% del PIB como en la percepción de que España contribuye menos de lo que debería en la OTAN. Esta percepción afecta a la credibilidad del país entre sus aliados y condiciona su capacidad de influencia.
En cuanto a las relaciones con Estados Unidos, el informe anticipa una consolidación bilateral en el marco de la conmemoración del 250 aniversario de la independencia estadounidense. Sin embargo, también destaca la necesidad de reforzar la capacidad de disuasión autónoma y contribución a las capacidades colectivas de defensa.
Las relaciones con China serán clave en 2026, especialmente en el contexto de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. El informe destaca que España puede tener una voz propia en la relación europea con China, identificando áreas en las que puede actuar como socio y en cuáles debe marcar distancias sin poner en riesgo la unidad europea.
Finalmente, el informe insta a fortalecer la relación con América Latina, especialmente después de la celebración de la Cumbre Iberoamericana en Madrid. La política exterior española debe articular una diplomacia pragmática e institucional para evitar un papel secundario en la región.
La rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China se suma a una posible deterioro del vínculo euroatlántico, la guerra en Ucrania y la creciente asertividad de Rusia. Esto limita la capacidad de acción exterior de España, aunque el informe identifica oportunidades en áreas como la seguridad, la economía, la innovación, la transición energética, la cooperación, la acción cultural y la diplomacia.
El trabajo delimita seis frentes críticos que marcarán la agenda exterior española en 2026. Ucrania, Estados Unidos y China son los tres primeros, junto con el papel de la Unión Europea. El sur global y América Latina constituyen los cuarto y quinto frente, respectivamente, mientras que la situación política interna es el sexto elemento crítico.
El informe destaca la presión para incrementar la inversión en defensa, aunque el problema no reside tanto en negarse al objetivo del 5% del PIB como en la percepción de que España contribuye menos de lo que debería en la OTAN. Esta percepción afecta a la credibilidad del país entre sus aliados y condiciona su capacidad de influencia.
En cuanto a las relaciones con Estados Unidos, el informe anticipa una consolidación bilateral en el marco de la conmemoración del 250 aniversario de la independencia estadounidense. Sin embargo, también destaca la necesidad de reforzar la capacidad de disuasión autónoma y contribución a las capacidades colectivas de defensa.
Las relaciones con China serán clave en 2026, especialmente en el contexto de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. El informe destaca que España puede tener una voz propia en la relación europea con China, identificando áreas en las que puede actuar como socio y en cuáles debe marcar distancias sin poner en riesgo la unidad europea.
Finalmente, el informe insta a fortalecer la relación con América Latina, especialmente después de la celebración de la Cumbre Iberoamericana en Madrid. La política exterior española debe articular una diplomacia pragmática e institucional para evitar un papel secundario en la región.