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Una diplomática marroquí, Fatiha El Kamouri, ha sido condenada por la justicia española por el infierno que sufrió un empleado del Consulado de Marruecos en Canarias, Mohamed. Un hombre a quien, como un verdugo, se le impidió realizar su trabajo y lo obligó a trabajar como chófer.
El caso comenzó cuando Fatiha El Kamouri tomó el cargo de cónsul general del Consulado General del Reino de Marruecos en Las Palmas. En septiembre de 2022, Mohamed fue despojado de su puesto y reasignado a trabajar como chófer sin ninguna justificación.
La sentencia señala que Fatiha El Kamouri tuvo un comportamiento hostil y prepotente hacia Mohamed. La diplomática lo obligó a realizar tareas de caja, mantenimiento y actualización de archivos, pero también le impidió comunicarse con sus compañeros del Consulado.
Además, la sentencia detalla que Fatiha El Kamouri requirió a Mohamed que realizara recados para ella sin compensación. El demandante estaba obligado a llevar comida, agua y otros suministros al consulado y también a recolectar a las hijas de sus actividades escolares.
La sentencia condena a Fatiha El Kamouri por vulneración del derecho fundamental de integridad moral y le impone una indemnización de 20.000 euros. La cónsul ha sido condenada por su comportamiento denigrante y humillante hacia Mohamed, quien sufrió un trato que lo llevó a la baja médica y a consumir antidepresivos y ansiolíticos.
El caso de Fatiha El Kamouri es el primero en el que se ha condenado a una diplomática marroquí por abuso laboral. Se trata de un precedente importante para proteger los derechos de los trabajadores y prevenir la explotación laboral.
El caso comenzó cuando Fatiha El Kamouri tomó el cargo de cónsul general del Consulado General del Reino de Marruecos en Las Palmas. En septiembre de 2022, Mohamed fue despojado de su puesto y reasignado a trabajar como chófer sin ninguna justificación.
La sentencia señala que Fatiha El Kamouri tuvo un comportamiento hostil y prepotente hacia Mohamed. La diplomática lo obligó a realizar tareas de caja, mantenimiento y actualización de archivos, pero también le impidió comunicarse con sus compañeros del Consulado.
Además, la sentencia detalla que Fatiha El Kamouri requirió a Mohamed que realizara recados para ella sin compensación. El demandante estaba obligado a llevar comida, agua y otros suministros al consulado y también a recolectar a las hijas de sus actividades escolares.
La sentencia condena a Fatiha El Kamouri por vulneración del derecho fundamental de integridad moral y le impone una indemnización de 20.000 euros. La cónsul ha sido condenada por su comportamiento denigrante y humillante hacia Mohamed, quien sufrió un trato que lo llevó a la baja médica y a consumir antidepresivos y ansiolíticos.
El caso de Fatiha El Kamouri es el primero en el que se ha condenado a una diplomática marroquí por abuso laboral. Se trata de un precedente importante para proteger los derechos de los trabajadores y prevenir la explotación laboral.