Un nuevo estudio revela que las especies salvajes están desapareciendo rápidamente debido a la caza furtiva, un fenómeno que está consiguiendo terminar con muchas de estas especies. La veterinaria Fabiola Quesada nos dio un ejemplo trágico al contar cómo ha criado a muchos bebés de rinocerontes después de que sus familias las hayan sido asesinadas para robarles el cuerno, un producto muy valorado en el mercado ilegal.
La caza furtiva se encuentra entre las tres principales mercancías ilegales del mundo, y su impacto es devastador. Los animales son seleccionados por sus partes valiosas, como los cuernos de los rinocerontes, que se convierten en un producto más precioso a medida que menos ejemplares existen.
Fabiola Quesada nos habló sobre su trabajo en Sudáfrica, donde se dedica a proteger a los adultos y a los bebés de estas especies después de que sus familias las hayan sido asesinadas. Su labor es crucial para preservar la fauna salvaje y evitar que más especies desaparezcan.
Según Quesada, la población de rinocerontes en Sudáfrica ha disminuido significativamente en los últimos diez años, desde 20.000 hasta solo 10.000 individuos. Esto se debe en gran medida a la caza furtiva y a la pérdida de hábitat.
El caso de las especies salvajes es alarmante, y el mensaje de Fabiola Quesada es claro: si no tomamos medidas urgentes para protegerlas, nunca volveremos a verlas. La extinción de estas especies sería un verdadero desastre ecológico y humano.
La caza furtiva se encuentra entre las tres principales mercancías ilegales del mundo, y su impacto es devastador. Los animales son seleccionados por sus partes valiosas, como los cuernos de los rinocerontes, que se convierten en un producto más precioso a medida que menos ejemplares existen.
Fabiola Quesada nos habló sobre su trabajo en Sudáfrica, donde se dedica a proteger a los adultos y a los bebés de estas especies después de que sus familias las hayan sido asesinadas. Su labor es crucial para preservar la fauna salvaje y evitar que más especies desaparezcan.
Según Quesada, la población de rinocerontes en Sudáfrica ha disminuido significativamente en los últimos diez años, desde 20.000 hasta solo 10.000 individuos. Esto se debe en gran medida a la caza furtiva y a la pérdida de hábitat.
El caso de las especies salvajes es alarmante, y el mensaje de Fabiola Quesada es claro: si no tomamos medidas urgentes para protegerlas, nunca volveremos a verlas. La extinción de estas especies sería un verdadero desastre ecológico y humano.