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El gobierno iraní, bajo el liderazgo de ayatolá Alí Jameneí, ha ordenado el despliegue de la Guardia Revolucionaria y del Ejército en todo el país para reprimir las protestas que se extienden por Irán desde hace dos semanas. Este movimiento es una respuesta a años de crisis económica, corrupción brutal y derrota ante Israel en la guerra de 12 días de junio de 2025.
Las manifestaciones diarias que arrancaron hace dos semanas han sido convocadas por los movimientos de resistencia civil y han tomado un carácter masivo. Según organizaciones de derechos humanos, al menos 2.300 personas han sido detenidas y 65 han muerto durante las manifestaciones, en ocasiones convertidas en batallas contra las fuerzas paramilitares basij de la Guardia Revolucionaria.
El número real de muertos probablemente es mucho más alto que el confirmado, sobre todo tras el repunte de violencia este jueves y viernes. Los líderes iraníes han calificado a las protestas de "disturbios" y a los manifestantes de "terroristas y mercenarios extranjeros". El presidente iraní, Mesud Pezeshkian, ha anunciado que el objetivo es proteger los intereses nacionales del país, la infraestructura estratégica de la nación y la propiedad pública.
El exprofesor de la Universidad de Teherán, Ahmad Naghibzadeh, explica que el liderazgo iraní está en una posición de debilidad histórica tras años de crisis económica y corrupción brutal. El Estado hebreo consiguió humillar y descabezar casi por completo a la cúpula militar del país sin consecuencias ni daños propios.
El controvertido hijo del último shah de Persia, Reza Pahlaví, ha anunciado que el objetivo es prepararse para tomar los centros de las ciudades y mantenerlos. Ha hecho un llamamiento a través de sus redes sociales para impulsar más protestas este sábado y domingo en Irán. En el país persa, el fin de semana se celebra en jueves y viernes.
"Tomad las calles" es el mensaje que se está difundiendo entre los manifestantes. Nuestro objetivo ya no es salir a las calles, sino prepararnos para tomar los centros de las ciudades y mantenerlos", ha dicho Pahlaví.
Las manifestaciones diarias que arrancaron hace dos semanas han sido convocadas por los movimientos de resistencia civil y han tomado un carácter masivo. Según organizaciones de derechos humanos, al menos 2.300 personas han sido detenidas y 65 han muerto durante las manifestaciones, en ocasiones convertidas en batallas contra las fuerzas paramilitares basij de la Guardia Revolucionaria.
El número real de muertos probablemente es mucho más alto que el confirmado, sobre todo tras el repunte de violencia este jueves y viernes. Los líderes iraníes han calificado a las protestas de "disturbios" y a los manifestantes de "terroristas y mercenarios extranjeros". El presidente iraní, Mesud Pezeshkian, ha anunciado que el objetivo es proteger los intereses nacionales del país, la infraestructura estratégica de la nación y la propiedad pública.
El exprofesor de la Universidad de Teherán, Ahmad Naghibzadeh, explica que el liderazgo iraní está en una posición de debilidad histórica tras años de crisis económica y corrupción brutal. El Estado hebreo consiguió humillar y descabezar casi por completo a la cúpula militar del país sin consecuencias ni daños propios.
El controvertido hijo del último shah de Persia, Reza Pahlaví, ha anunciado que el objetivo es prepararse para tomar los centros de las ciudades y mantenerlos. Ha hecho un llamamiento a través de sus redes sociales para impulsar más protestas este sábado y domingo en Irán. En el país persa, el fin de semana se celebra en jueves y viernes.
"Tomad las calles" es el mensaje que se está difundiendo entre los manifestantes. Nuestro objetivo ya no es salir a las calles, sino prepararnos para tomar los centros de las ciudades y mantenerlos", ha dicho Pahlaví.