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La catástrofe ferroviaria que azotó al corazón de Andalucía hace unos días ha sacudido a las tres empresas de alta velocidad que han tenido su participación en este trágico evento. Renfe, Iryo y Ouigo, las grandes potencias del ferrocarril español, están atrapadas en un laberinto de números rojos.
Renfe, que siempre fue el gigante indiscutible del ferrocarril, ahora se ve obligado a enfrentar una crisis económica sin precedentes. Su problema radica en la línea de trenes de Rodalies, donde se produjo el accidente de Gelida (Barcelona) y se ha sumido en un caos total, con trenes que no circulan ni a medio gas.
El otro gran operador italiano, Iryo, también ha sido castigado por la catástrofe. Sus pérdidas han aumentado hasta 31,5 millones de euros en solo un año, lo que confirma su situación precaria. La empresa que llegó al mercado español con ambiciones gigantescas se está desvaneciendo ante el peso del tiempo.
Y en cuanto a Ouigo, la nueva chapa de Renfe para ganar terreno en los mercados europeos, también se ha visto afectada por este impredecible trágico evento. Sus pérdidas han alcanzado los 40,5 millones de euros y su futuro como empresa sostenible parece cada vez más incierto.
En el caso de Renfe, la situación es particularmente delicada porque también se enfrenta a una crisis en su línea de trenes de Rodalies. En el pasado, esta empresa siempre se ha caracterizado por ser la reina del ferrocarril español, pero ahora parece que está perdiendo terreno ante las nuevas competencias.
En cuanto al impacto económico de este accidente en las empresas de alta velocidad, es evidente que cada una de ellas se ve obligada a enfrentar un nuevo capítulo en su historia. Su futuro queda pendiente y solo el tiempo dirá si lograrán salir adelante o si continuarán sumergidas en números rojos.
La liberalización ferroviaria ha sido beneficiosa para los viajeros, según la CNMC, que calcula que han obtenido un excedente neto de 503,9 millones de euros. Los consumidores son los principales beneficiarios de esta liberalización. Su excedente se ha incrementado en 431,3 millones de euros, de los que 298,7 millones se explican por la bajada del precio pagado por los viajeros que ya viajaban en 2019, y 132,7 millones por el excedente de los nuevos viajeros.
En cuanto a los ingresos medios por viajero en las principales rutas con competencia (es decir, las que unen Madrid con Catalunya, la Comunitat Valenciana y Andalucía) bajaron un 33% durante el período analizado (entre 2019 y 2024), según la CNMC. Y asume que estos nuevos operadores han buscado ganar cuota de mercado empujando a la baja los precios.
La liberalización ferroviaria también ha llevado a un mayor uso de las vías, según Competencia. De hecho, el accidente de Adamuz ha llevado a poner el foco en si ese aumento en el número de viajes y de viajeros se ha visto correspondido por un aumento de la inversión global en alta velocidad y, específicamente, en mantenimiento.
La empresa que operaba la línea ferroviaria afectada tenía una cuota de mercado del 72% desde diciembre de 2020. La cuota de mercado del gran operador histórico Renfe se ha reducido hasta el 72%, mientras que SNCF mantiene una cuota superior al 99%.
El aumento en los costos de mantenimiento de la red ferroviaria es una realidad, según Adif Alta Velocidad. La empresa registra pérdidas por valor de 215 millones de euros, lo que supera las pérdidas de 142 millones del año anterior.
Renfe, que siempre fue el gigante indiscutible del ferrocarril, ahora se ve obligado a enfrentar una crisis económica sin precedentes. Su problema radica en la línea de trenes de Rodalies, donde se produjo el accidente de Gelida (Barcelona) y se ha sumido en un caos total, con trenes que no circulan ni a medio gas.
El otro gran operador italiano, Iryo, también ha sido castigado por la catástrofe. Sus pérdidas han aumentado hasta 31,5 millones de euros en solo un año, lo que confirma su situación precaria. La empresa que llegó al mercado español con ambiciones gigantescas se está desvaneciendo ante el peso del tiempo.
Y en cuanto a Ouigo, la nueva chapa de Renfe para ganar terreno en los mercados europeos, también se ha visto afectada por este impredecible trágico evento. Sus pérdidas han alcanzado los 40,5 millones de euros y su futuro como empresa sostenible parece cada vez más incierto.
En el caso de Renfe, la situación es particularmente delicada porque también se enfrenta a una crisis en su línea de trenes de Rodalies. En el pasado, esta empresa siempre se ha caracterizado por ser la reina del ferrocarril español, pero ahora parece que está perdiendo terreno ante las nuevas competencias.
En cuanto al impacto económico de este accidente en las empresas de alta velocidad, es evidente que cada una de ellas se ve obligada a enfrentar un nuevo capítulo en su historia. Su futuro queda pendiente y solo el tiempo dirá si lograrán salir adelante o si continuarán sumergidas en números rojos.
La liberalización ferroviaria ha sido beneficiosa para los viajeros, según la CNMC, que calcula que han obtenido un excedente neto de 503,9 millones de euros. Los consumidores son los principales beneficiarios de esta liberalización. Su excedente se ha incrementado en 431,3 millones de euros, de los que 298,7 millones se explican por la bajada del precio pagado por los viajeros que ya viajaban en 2019, y 132,7 millones por el excedente de los nuevos viajeros.
En cuanto a los ingresos medios por viajero en las principales rutas con competencia (es decir, las que unen Madrid con Catalunya, la Comunitat Valenciana y Andalucía) bajaron un 33% durante el período analizado (entre 2019 y 2024), según la CNMC. Y asume que estos nuevos operadores han buscado ganar cuota de mercado empujando a la baja los precios.
La liberalización ferroviaria también ha llevado a un mayor uso de las vías, según Competencia. De hecho, el accidente de Adamuz ha llevado a poner el foco en si ese aumento en el número de viajes y de viajeros se ha visto correspondido por un aumento de la inversión global en alta velocidad y, específicamente, en mantenimiento.
La empresa que operaba la línea ferroviaria afectada tenía una cuota de mercado del 72% desde diciembre de 2020. La cuota de mercado del gran operador histórico Renfe se ha reducido hasta el 72%, mientras que SNCF mantiene una cuota superior al 99%.
El aumento en los costos de mantenimiento de la red ferroviaria es una realidad, según Adif Alta Velocidad. La empresa registra pérdidas por valor de 215 millones de euros, lo que supera las pérdidas de 142 millones del año anterior.