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EEUU impone nuevas sanciones a Irán tras encuentros indirectos en Omán
La administración de Donald Trump ha anunciado una nueva ronda de sanciones contra entidades, individuos y buques supuestamente vinculados al comercio ilícito de crudo iraní. Las medidas afectan a 14 buques de la denominada "flota fantasma" iraní, 15 entidades con sede en países como India o Turquía y dos personas asociadas a la comercialización de crudo y productos petroquímicos de Irán.
Según Washington, estas exportaciones energéticas se mantienen gracias a una red de facilitadores de transporte marítimo ilícito en múltiples jurisdicciones que recurren al ocultamiento y al engaño para colocar el petróleo en mercados de terceros países. Las sanciones buscan frenar el flujo de ingresos del régimen teheraní para apoyar el terrorismo en el extranjero y reprimir a sus ciudadanos.
El anuncio llega en un momento en que Estados Unidos e Irán mantuvieron una nueva ronda de negociaciones indirectas, con Omán como mediador. Desde Teherán, fuentes oficiales calificaron el encuentro como "un buen comienzo", en una señal cauta de deshielo tras meses de máxima tensión.
El encuentro precedió la reanudación de contactos indirectos entre Washington y Teherán, que habían quedado interrumpidos tras el estallido de la guerra de los 12 días entre Irán e Israel. La coincidencia entre el endurecimiento de las sanciones y la apertura de un canal diplomático refleja la estrategia de "presión máxima" de la administración de Trump, que combina castigos económicos con la disposición a explorar una salida negociada.
La República Islámica se encuentra en un momento delicado, sacudida por protestas multitudinarias y golpeada por crisis económicas, sequías, escasez de electricidad y gas y un creciente descontento social. La estrategia de Washington busca limitar el margen de maniobra del régimen tanto en el frente interno como internacional.
En medio de esta tensión, la administración de Trump continúa implementando medidas para presionar al régimen teheraní y buscar una salida negociada. Sin embargo, la efectividad de estas acciones seguirá siendo un tema de debate.
La administración de Donald Trump ha anunciado una nueva ronda de sanciones contra entidades, individuos y buques supuestamente vinculados al comercio ilícito de crudo iraní. Las medidas afectan a 14 buques de la denominada "flota fantasma" iraní, 15 entidades con sede en países como India o Turquía y dos personas asociadas a la comercialización de crudo y productos petroquímicos de Irán.
Según Washington, estas exportaciones energéticas se mantienen gracias a una red de facilitadores de transporte marítimo ilícito en múltiples jurisdicciones que recurren al ocultamiento y al engaño para colocar el petróleo en mercados de terceros países. Las sanciones buscan frenar el flujo de ingresos del régimen teheraní para apoyar el terrorismo en el extranjero y reprimir a sus ciudadanos.
El anuncio llega en un momento en que Estados Unidos e Irán mantuvieron una nueva ronda de negociaciones indirectas, con Omán como mediador. Desde Teherán, fuentes oficiales calificaron el encuentro como "un buen comienzo", en una señal cauta de deshielo tras meses de máxima tensión.
El encuentro precedió la reanudación de contactos indirectos entre Washington y Teherán, que habían quedado interrumpidos tras el estallido de la guerra de los 12 días entre Irán e Israel. La coincidencia entre el endurecimiento de las sanciones y la apertura de un canal diplomático refleja la estrategia de "presión máxima" de la administración de Trump, que combina castigos económicos con la disposición a explorar una salida negociada.
La República Islámica se encuentra en un momento delicado, sacudida por protestas multitudinarias y golpeada por crisis económicas, sequías, escasez de electricidad y gas y un creciente descontento social. La estrategia de Washington busca limitar el margen de maniobra del régimen tanto en el frente interno como internacional.
En medio de esta tensión, la administración de Trump continúa implementando medidas para presionar al régimen teheraní y buscar una salida negociada. Sin embargo, la efectividad de estas acciones seguirá siendo un tema de debate.