Donald Trump se ha desquitado a Estados Unidos de cualquier compromiso con la lucha contra el cambio climático. La decisión es incomprensible y tiene implicaciones profundas.
El Acuerdo de París, que respaldó a 198 países, era un primer paso histórico para concienciar sobre este grave problema, y se convirtió en una base importante para futuros pactos más concretos. El Acuerdo es considerado por muchos como el principal foro de Naciones Unidas donde se negocia sobre el cambio climático.
Pero la decisión del presidente Trump de salirse del Acuerdo de París, junto con su retirada de los órganos internacionales clave en este tema, significa un golpe muy duro a la lucha mundial contra el calentamiento. Este nuevo retroceso es extremadamente perjudicial para las comunidades y empresas estadounidenses que ya se están adaptando a los avances en energías limpias.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es la referencia científica principal internacional para analizar el calentamiento del planeta. Este organismo no realiza sus propios estudios, sino que pone en marcha a científicos de todo el mundo trabajando juntos.
Tras los dos mandatos de Trump se ha dejado claro su objetivo no es neutralizar las emisiones causadas por los combustibles fósiles, sino boicotear la investigación científica del problema y la cooperación internacional en este tema. Los países que siguen firme en esta lucha son China y otros muchos más.
Esta decisión muestra claramente de qué lado está el presidente Donald Trump: es prioritario el negocio del petróleo sobre la protección del medio ambiente y las personas.
El Acuerdo de París, que respaldó a 198 países, era un primer paso histórico para concienciar sobre este grave problema, y se convirtió en una base importante para futuros pactos más concretos. El Acuerdo es considerado por muchos como el principal foro de Naciones Unidas donde se negocia sobre el cambio climático.
Pero la decisión del presidente Trump de salirse del Acuerdo de París, junto con su retirada de los órganos internacionales clave en este tema, significa un golpe muy duro a la lucha mundial contra el calentamiento. Este nuevo retroceso es extremadamente perjudicial para las comunidades y empresas estadounidenses que ya se están adaptando a los avances en energías limpias.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es la referencia científica principal internacional para analizar el calentamiento del planeta. Este organismo no realiza sus propios estudios, sino que pone en marcha a científicos de todo el mundo trabajando juntos.
Tras los dos mandatos de Trump se ha dejado claro su objetivo no es neutralizar las emisiones causadas por los combustibles fósiles, sino boicotear la investigación científica del problema y la cooperación internacional en este tema. Los países que siguen firme en esta lucha son China y otros muchos más.
Esta decisión muestra claramente de qué lado está el presidente Donald Trump: es prioritario el negocio del petróleo sobre la protección del medio ambiente y las personas.