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En un giro inesperado, las redes sociales se han vuelto inaccesibles para los menores de 16 años en Australia. Una ley innovadora ha entrado en vigor, prohibiendo el acceso a plataformas como Instagram, TikTok y Snapchat. El primer ministro Anthony Albanese justificó esta medida como una reforma profunda que resuena por todo el mundo.
Sin embargo, los jóvenes reaccionaron de manera diversa. Algunos, como Flossie, de 12 años, vieron esto como un avance importante: "Cada like, cada notificación, cada video corto, libera dopamina y mantiene nuestros cerebros enganchados... Los jóvenes merecemos algo mejor".
Mientras tanto, otros, como James Easy, profesor de historia en un instituto de varones en la costa este de Sydney, parecieron no darse cuenta de las nuevas restricciones. "Los chicos saben que todavía pueden entrar a TikTok o a YouTube sin un usuario", dijo.
En el mundo de los influencers digitales, surgieron historias de jóvenes que presuman de haber encontrado formas para superar la verificación facial en Snapchat y TikTok. Aunque estos casos aislados no deben dejar de lado la perspectiva más amplia: el 95% de los adolescentes australianos entre 13 y 15 años usaron redes sociales en un año.
La plataforma X, propiedad del magnate Elon Musk, resistió inicialmente informar si se adheriría a la verificación de sus usuarios. La ley busca "controlar el acceso a internet de todos los australianos", había criticado Musk anteriormente.
El debate sobre esta reforma sigue abierto. Dos jóvenes de 15 años presentaron una demanda ante la Corte Suprema australiana para que revisara la ley, argumentando que viola sus derechos constitucionales a la libertad de comunicación política.
Sin embargo, los jóvenes reaccionaron de manera diversa. Algunos, como Flossie, de 12 años, vieron esto como un avance importante: "Cada like, cada notificación, cada video corto, libera dopamina y mantiene nuestros cerebros enganchados... Los jóvenes merecemos algo mejor".
Mientras tanto, otros, como James Easy, profesor de historia en un instituto de varones en la costa este de Sydney, parecieron no darse cuenta de las nuevas restricciones. "Los chicos saben que todavía pueden entrar a TikTok o a YouTube sin un usuario", dijo.
En el mundo de los influencers digitales, surgieron historias de jóvenes que presuman de haber encontrado formas para superar la verificación facial en Snapchat y TikTok. Aunque estos casos aislados no deben dejar de lado la perspectiva más amplia: el 95% de los adolescentes australianos entre 13 y 15 años usaron redes sociales en un año.
La plataforma X, propiedad del magnate Elon Musk, resistió inicialmente informar si se adheriría a la verificación de sus usuarios. La ley busca "controlar el acceso a internet de todos los australianos", había criticado Musk anteriormente.
El debate sobre esta reforma sigue abierto. Dos jóvenes de 15 años presentaron una demanda ante la Corte Suprema australiana para que revisara la ley, argumentando que viola sus derechos constitucionales a la libertad de comunicación política.