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En las canchas de balonmano, donde la habilidad y el carácter son fundamentales para alcanzar el éxito, Antonio Serradilla ha demostrado ser un ejemplo a seguir. El sevillano, cuyo camino hacia el europeo ha sido lleno de obstáculos, ahora se embarca en una nueva aventura con la selección española.
Serradilla es famoso por haber perdido su visión en un ojo debido a un melanoma de coroides. La decisión de extirpar el ojo fue difícil y arriscada, pero Serradilla lo hizo sin dudar para intentar recuperarse a la brevedad posible. Su determinación y fortaleza mental han sido clave para su superación.
A pesar del desafío que representa jugar con una visión incompleta, Serradilla se ha adaptado y ha demostrado ser un jugador valioso. "Volver a jugar sin la visión de uno de sus ojos hizo que tuviera que acostumbrarse y adaptarse a su situación", nos cuenta el jugador. Para ello ha tenido que girar más el cuello para ver todo lo que pasa en el campo, y también ha tenido que trabajar individualmente con análisis de video, anticipación del oponente, contacto físico y comunicación con los defensores.
Pero la historia de Serradilla no termina ahí. Treinta años después de su enfermedad, viviría el atentado en Magdeburgo que le marcó profundamente. Aunque sobrevivió a ese momento aterrador, el impacto fue profundo y estuvo pensando en dejar el balonmano.
Sin embargo, la paciencia y algunas lesiones en la plantilla de su equipo, el SC Magdeburgo, lo abrieron hueco para seguir adelante. El sevillano logró recuperarse y volver a las canchas, dando el fruto de su trabajo silencioso al conseguir la Champions League con el equipo alemán.
Hoy en día, Serradilla viste los colores del Stuttgart, un equipo que ha demostrado ser una de las potencias del balonmano europeo. La historia de Antonio Serradilla es un ejemplo inspirador de superación y determinación en un deporte tan exigente como el balonmano.
La selección española se prepara para enfrentarse a la prueba de fuego del europeo 2026, con Serradilla entre los jugadores que luchan por el título. Con su historia de superación, el sevillano les da ejemplo a todos los jóvenes balonmanistas de que no importa lo difícil que sea, siempre hay una salida posible si se tiene la determinación y el carácter correcto.
Serradilla es famoso por haber perdido su visión en un ojo debido a un melanoma de coroides. La decisión de extirpar el ojo fue difícil y arriscada, pero Serradilla lo hizo sin dudar para intentar recuperarse a la brevedad posible. Su determinación y fortaleza mental han sido clave para su superación.
A pesar del desafío que representa jugar con una visión incompleta, Serradilla se ha adaptado y ha demostrado ser un jugador valioso. "Volver a jugar sin la visión de uno de sus ojos hizo que tuviera que acostumbrarse y adaptarse a su situación", nos cuenta el jugador. Para ello ha tenido que girar más el cuello para ver todo lo que pasa en el campo, y también ha tenido que trabajar individualmente con análisis de video, anticipación del oponente, contacto físico y comunicación con los defensores.
Pero la historia de Serradilla no termina ahí. Treinta años después de su enfermedad, viviría el atentado en Magdeburgo que le marcó profundamente. Aunque sobrevivió a ese momento aterrador, el impacto fue profundo y estuvo pensando en dejar el balonmano.
Sin embargo, la paciencia y algunas lesiones en la plantilla de su equipo, el SC Magdeburgo, lo abrieron hueco para seguir adelante. El sevillano logró recuperarse y volver a las canchas, dando el fruto de su trabajo silencioso al conseguir la Champions League con el equipo alemán.
Hoy en día, Serradilla viste los colores del Stuttgart, un equipo que ha demostrado ser una de las potencias del balonmano europeo. La historia de Antonio Serradilla es un ejemplo inspirador de superación y determinación en un deporte tan exigente como el balonmano.
La selección española se prepara para enfrentarse a la prueba de fuego del europeo 2026, con Serradilla entre los jugadores que luchan por el título. Con su historia de superación, el sevillano les da ejemplo a todos los jóvenes balonmanistas de que no importa lo difícil que sea, siempre hay una salida posible si se tiene la determinación y el carácter correcto.