La generación de mi padre, la del cambio del PSOE, nos hizo creer en una España utópica que no ha pasado y nos engañaron. Recuerdo a mi padre, José Ramón Sánchez, quien dibujaba campañas políticas para el PSOE en los 80 con una visión idílica de una España feliz. Sus dibujos eran como un sueño, donde todo parecía posible. Pero ahora, veo cómo la realidad es completamente distinta. La sociedad está anulada y no se ha sabido transmitir ni contar de dónde venimos.
La cultura ha sido silenciada y eso trae consecuencias perversas. La gente joven se abraza a ideas reaccionarias porque no sabe lo que significa el franquismo o la dictadura. La extrema derecha tiene un reconocimiento excesivo debido al desconocimiento de la historia que hay ahora mismo. Es como si nos hubieran robado nuestra identidad.
Mi padre y sus generación nos prometieron un futuro mejor, pero lo que sentimos es que nos engañaron. Nos dijeron que todo era posible, pero resulta que no es así. La realidad es tóxica y la decepción se cuela en las generaciones más jóvenes. Es como si estuviéramos viviendo en un sueño que se ha despertado.
En ese sentido, creo que el revival del cine de mi generación es una promesa no cumplida. La gente quería creer en una historia utópica, pero la realidad es mucho más dura. El cine puede ser un reflejo de nuestra sociedad, pero también puede ser un espejo para ver lo que está mal.
En este sentido, creo que el cine de "Rondallas" es un llamado a la reflexión sobre la cultura y la historia de España. La película nos muestra una España idílica en las antiguas aldeas gallegas, pero también nos habla del conflicto y la injusticia. Es como si estuviéramos viendo reflejados nuestros propios miedos y decepciones.
En fin, creo que mi padre y sus generación nos han dejado una herencia complicada. Un legado de sueños desvanecidos y una realidad más dura. Pero también creo que podemos aprender de nuestros errores y cambiar el curso de la historia. La película "Rondallas" es un llamado a la reflexión, un recordatorio de que la cultura y la historia son fundamentales para entender quiénes somos y donde venimos.
La cultura ha sido silenciada y eso trae consecuencias perversas. La gente joven se abraza a ideas reaccionarias porque no sabe lo que significa el franquismo o la dictadura. La extrema derecha tiene un reconocimiento excesivo debido al desconocimiento de la historia que hay ahora mismo. Es como si nos hubieran robado nuestra identidad.
Mi padre y sus generación nos prometieron un futuro mejor, pero lo que sentimos es que nos engañaron. Nos dijeron que todo era posible, pero resulta que no es así. La realidad es tóxica y la decepción se cuela en las generaciones más jóvenes. Es como si estuviéramos viviendo en un sueño que se ha despertado.
En ese sentido, creo que el revival del cine de mi generación es una promesa no cumplida. La gente quería creer en una historia utópica, pero la realidad es mucho más dura. El cine puede ser un reflejo de nuestra sociedad, pero también puede ser un espejo para ver lo que está mal.
En este sentido, creo que el cine de "Rondallas" es un llamado a la reflexión sobre la cultura y la historia de España. La película nos muestra una España idílica en las antiguas aldeas gallegas, pero también nos habla del conflicto y la injusticia. Es como si estuviéramos viendo reflejados nuestros propios miedos y decepciones.
En fin, creo que mi padre y sus generación nos han dejado una herencia complicada. Un legado de sueños desvanecidos y una realidad más dura. Pero también creo que podemos aprender de nuestros errores y cambiar el curso de la historia. La película "Rondallas" es un llamado a la reflexión, un recordatorio de que la cultura y la historia son fundamentales para entender quiénes somos y donde venimos.