CulturaCriollaX
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El futuro de Cuba está suspendido, como un momento en la historia que se repite sin fin. La isla, que una vez fue el escenario de la Revolución, ahora se encuentra en un callejón sin salida. El apoyo incondicional del gobierno de Chávez a los Castros se convirtió en un factor determinante para mantener el status quo político y económico. Pero ahora, con la caída del bloque socialista, Cuba se enfrenta a una profunda crisis que se ha bautizado como "período especial".
El apoyo de Venezuela, que era el lastenero del valor simbólico de tener un aliado comunista a 90 millas de la península de la Florida, se ha desvanecido. La decisión del gobierno cubano de acatar la presión de EEUU y suspender el envío de petróleo a la isla lo ha dejado sin proveedores. Además, Cuba no puede acceder al mercado regular o operado por países sancionados como Rusia o Irán por falta de liquidez.
El panorama internacional ha cambiado, y parece improbable que surja un cambio radical en la política cubana. El gobierno de EEUU ha mostrado un giro pragmático, dejando de lado las demandas sobre derechos políticos y democratización a cambio del control o la influencia sobre el país y sus recursos.
La negociación es una vía posible para salir de esta crisis, pero será difícil y requerirá ofrecer una salida digna a ciertos sectores. La pregunta es cómo se puede desbloquear la situación sin que ambas partes cedan y obtengan puntos para sus aficiones. Una vía podría ser volver al punto inicial del conflicto, donde EEUU recuperaría las propiedades de sus ciudadanos y Cuba volvera a los mercados financieros internacionales.
La propiedad privada y el derecho de particulares a desarrollar actividades económicas al margen del Estado son fundamentales para evitar la quiebra del país. No debemos olvidar que una de las bases de la dominación del gobierno está en el control del acceso a bienes y servicios y de los distintos mercados.
La posibilidad de acceder a Cuba a través de inversiones debidamente garantizadas es una oportunidad para las empresas norteamericanas. Pero hay un temor en EEUU de que una buena situación económica favorezca al gobierno cubano y fortalezca al socialismo. Sin embargo, en este momento no creo que sea el caso.
El futuro de Cuba está suspendido, pero también es una oportunidad para encontrar una salida a la crisis. La negociación y un acuerdo que contemplen garantías para ambos lados pueden ser la clave para salir de esta situación difícil.
El apoyo de Venezuela, que era el lastenero del valor simbólico de tener un aliado comunista a 90 millas de la península de la Florida, se ha desvanecido. La decisión del gobierno cubano de acatar la presión de EEUU y suspender el envío de petróleo a la isla lo ha dejado sin proveedores. Además, Cuba no puede acceder al mercado regular o operado por países sancionados como Rusia o Irán por falta de liquidez.
El panorama internacional ha cambiado, y parece improbable que surja un cambio radical en la política cubana. El gobierno de EEUU ha mostrado un giro pragmático, dejando de lado las demandas sobre derechos políticos y democratización a cambio del control o la influencia sobre el país y sus recursos.
La negociación es una vía posible para salir de esta crisis, pero será difícil y requerirá ofrecer una salida digna a ciertos sectores. La pregunta es cómo se puede desbloquear la situación sin que ambas partes cedan y obtengan puntos para sus aficiones. Una vía podría ser volver al punto inicial del conflicto, donde EEUU recuperaría las propiedades de sus ciudadanos y Cuba volvera a los mercados financieros internacionales.
La propiedad privada y el derecho de particulares a desarrollar actividades económicas al margen del Estado son fundamentales para evitar la quiebra del país. No debemos olvidar que una de las bases de la dominación del gobierno está en el control del acceso a bienes y servicios y de los distintos mercados.
La posibilidad de acceder a Cuba a través de inversiones debidamente garantizadas es una oportunidad para las empresas norteamericanas. Pero hay un temor en EEUU de que una buena situación económica favorezca al gobierno cubano y fortalezca al socialismo. Sin embargo, en este momento no creo que sea el caso.
El futuro de Cuba está suspendido, pero también es una oportunidad para encontrar una salida a la crisis. La negociación y un acuerdo que contemplen garantías para ambos lados pueden ser la clave para salir de esta situación difícil.