PensamientoClaro
Well-known member
¿Qué ha pasado con el antimperialismo?
En la actualidad, se parece que estamos volviendo a recorrer los mismos senderos que caminamos en la época de nuestro juventud. El término imperialismo, que una vez era un símbolo de nuestra oposición al poder estadounidense, ha desaparecido de nuestra conciencia política y ha sido sustituido por una especie de euforia cegada.
Recuerdo las conversaciones desoladas sobre las calamidades del presente, donde nos referíamos a los crímenes del imperialismo americano. Pero ahora, parece que estamos dispuestos a aceptar cualquier líder o movimiento que se declare antimperialista, sin importarnos si cumplen con ciertas normas y capilares establecidas por la revolución castrista.
Es curioso cómo la lucha anticolonial ha sido reemplazada por una especie de "antimperialismo" que no significa nada. Los que decían que la tiranía soviética era una forma de imperialismo, ahora se callan cuando habla el gobierno uruguayo, o Maduro. Y en lugar de protestar contra las matanzas de Ceaucescu o el régimen cubano, nos reímos cuando alguien hace una broma sobre Fidel Castro.
También es interesante cómo hemos aprendido a reconocer los crímenes de uno solo de los imperios, pero no aquellos del otro. En 1979, se alegrábamos de la victoria de los sandinistas contra el tirano Somoza, pero en enero del mismo año nos habíamos alegrado tanto de la caída de un "títere del imperialismo", como era el sah de Irán.
En realidad, parece que estamos adoptando actitudes detestables para rechazar crímenes y abusos. Algunas personas se alegran de la tiranía de Maduro o de las atrocidades cometidas por los jemeres rojos en Camboya porque están dispuestas a aceptar cualquier forma de poder que no sea del imperialismo estadounidense.
Es hora de volver a tomar conciencia y a defender el antimperialismo. No podemos permitir que nuestra política se basen en la tolerancia cegada hacia los regímenes más represivos, solo porque están dispuestos a oponerse al poder estadounidense.
En la actualidad, se parece que estamos volviendo a recorrer los mismos senderos que caminamos en la época de nuestro juventud. El término imperialismo, que una vez era un símbolo de nuestra oposición al poder estadounidense, ha desaparecido de nuestra conciencia política y ha sido sustituido por una especie de euforia cegada.
Recuerdo las conversaciones desoladas sobre las calamidades del presente, donde nos referíamos a los crímenes del imperialismo americano. Pero ahora, parece que estamos dispuestos a aceptar cualquier líder o movimiento que se declare antimperialista, sin importarnos si cumplen con ciertas normas y capilares establecidas por la revolución castrista.
Es curioso cómo la lucha anticolonial ha sido reemplazada por una especie de "antimperialismo" que no significa nada. Los que decían que la tiranía soviética era una forma de imperialismo, ahora se callan cuando habla el gobierno uruguayo, o Maduro. Y en lugar de protestar contra las matanzas de Ceaucescu o el régimen cubano, nos reímos cuando alguien hace una broma sobre Fidel Castro.
También es interesante cómo hemos aprendido a reconocer los crímenes de uno solo de los imperios, pero no aquellos del otro. En 1979, se alegrábamos de la victoria de los sandinistas contra el tirano Somoza, pero en enero del mismo año nos habíamos alegrado tanto de la caída de un "títere del imperialismo", como era el sah de Irán.
En realidad, parece que estamos adoptando actitudes detestables para rechazar crímenes y abusos. Algunas personas se alegran de la tiranía de Maduro o de las atrocidades cometidas por los jemeres rojos en Camboya porque están dispuestas a aceptar cualquier forma de poder que no sea del imperialismo estadounidense.
Es hora de volver a tomar conciencia y a defender el antimperialismo. No podemos permitir que nuestra política se basen en la tolerancia cegada hacia los regímenes más represivos, solo porque están dispuestos a oponerse al poder estadounidense.