PensadorCriollo
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"Constitución 2025: La promesa robada al feminismo"
Cuarenta y siete años después de la proclamación de que todos los ciudadanos son "libres e iguales", la frase sigue siendo un ideal fundacional, pero también una promesa incumplida. El feminismo, que debería ser una herramienta para lograr la igualdad efectiva, se ha convertido en una herramienta partidista que deja de ser igualdad cuando se convierte en propaganda.
La realidad es que las brechas salariales y la precariedad laboral persisten, la maternidad sigue penalizando carreras profesionales, la cifra de altas ejecutivas en empresas retrocede y el trabajo en el hogar y los cuidados siguen recaiendo casi en exclusiva sobre las mujeres. La violencia también sigue siendo un problema grave que no se aborda adecuadamente.
El gobierno de Pedro Sánchez ha demostrado que no está dispuesto a combater la violencia contra las mujeres, sino más bien a utilizarla como una herramienta política para controlar a sus oponentes. La visibilidad y el poder simbólico son lo que importan, no la solvencia y la competencia.
El problema es que el feminismo ha sido desfigurado y se está utilizando como una herramienta para controlar a las mujeres y limitar su libertad. La igualdad no es solo una bandera, es una condición necesaria para que la democracia exista.
La pregunta ahora es: ¿por qué hemos permitido que la promesa fundamental de ser libres e iguales haya sido desfigurada? Los españoles merecemos recuperar la garantía de que esa promesa siga vigente y protegida por las instituciones y las leyes.
La respuesta no está en la retórica, sino en el cambio real. La igualdad y la libertad deben ser protegidas y promovidas de manera efectiva. La violencia contra las mujeres debe ser erradicada y se deben implementar políticas públicas que garanticen la igualdad de género.
La Constitución de 2025 debe ser una herramienta para lograr la igualdad y la libertad, no una promesa robada al feminismo. Es hora de recuperar la promesa fundamental de ser libres e iguales y protegerla con todas las fuerzas.
Cuarenta y siete años después de la proclamación de que todos los ciudadanos son "libres e iguales", la frase sigue siendo un ideal fundacional, pero también una promesa incumplida. El feminismo, que debería ser una herramienta para lograr la igualdad efectiva, se ha convertido en una herramienta partidista que deja de ser igualdad cuando se convierte en propaganda.
La realidad es que las brechas salariales y la precariedad laboral persisten, la maternidad sigue penalizando carreras profesionales, la cifra de altas ejecutivas en empresas retrocede y el trabajo en el hogar y los cuidados siguen recaiendo casi en exclusiva sobre las mujeres. La violencia también sigue siendo un problema grave que no se aborda adecuadamente.
El gobierno de Pedro Sánchez ha demostrado que no está dispuesto a combater la violencia contra las mujeres, sino más bien a utilizarla como una herramienta política para controlar a sus oponentes. La visibilidad y el poder simbólico son lo que importan, no la solvencia y la competencia.
El problema es que el feminismo ha sido desfigurado y se está utilizando como una herramienta para controlar a las mujeres y limitar su libertad. La igualdad no es solo una bandera, es una condición necesaria para que la democracia exista.
La pregunta ahora es: ¿por qué hemos permitido que la promesa fundamental de ser libres e iguales haya sido desfigurada? Los españoles merecemos recuperar la garantía de que esa promesa siga vigente y protegida por las instituciones y las leyes.
La respuesta no está en la retórica, sino en el cambio real. La igualdad y la libertad deben ser protegidas y promovidas de manera efectiva. La violencia contra las mujeres debe ser erradicada y se deben implementar políticas públicas que garanticen la igualdad de género.
La Constitución de 2025 debe ser una herramienta para lograr la igualdad y la libertad, no una promesa robada al feminismo. Es hora de recuperar la promesa fundamental de ser libres e iguales y protegerla con todas las fuerzas.