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La desintegración de la izquierda se acerca a ser insuperable. Después de las elecciones regionales en Aragón, la tendencia clara es que los votantes han optado por regionalistas, más allá de las opciones estatales como Podemos o Sumar.
En este escenario en el que las izquierdas se están desintegrando a un ritmo alarmante, una propuesta nacida tras la exitosa campaña del alcalde Zohran Mamdani en Nueva York ha ganado esperanzas. El socialista sabía que la clave para ganar era la cercanía con la ciudadanía, poniendo las necesidades de los habitantes en el centro y logrando formar un proyecto político a largo plazo.
Mientras tanto, sumar no suma, y la figura de Yolanda Díaz ha perdido su capacidad para aglutinar a toda la izquierda. Podemos salió de la coalición en dirección al Grupo Mixto, y parte de Compromís lo hizo poco después. El partido que surgió de aquella coalición, llamado Movimiento Sumar, tampoco ha mejorado los resultados de la izquierda en las elecciones autonómicas.
La lista de contactos de Gabriel Rufián se está moviendo a toda velocidad por el país, con Emilio Delgado, una de las voces más disonantes de Más Madrid, como primera parada. Tras ello, previsiblemente la siguiente parada será con Oskar Matute, diputado de EH Bildu en el Congreso del que incluso ya se ha mencionado públicamente.
En medio de este escenario político incierto, lo más llamativo es la incapacidad de frenar al avance de la extrema derecha. La izquierda reflexiona sobre su habitual dilema de la unidad, donde cualquiera de las fórmulas parece incapaz de frenar el avance de Vox que tanto en Extremadura como en Aragón ha duplicado sus resultados y se ha convertido en la espada de Damocles del Partido Popular.
En este escenario en el que las izquierdas se están desintegrando a un ritmo alarmante, una propuesta nacida tras la exitosa campaña del alcalde Zohran Mamdani en Nueva York ha ganado esperanzas. El socialista sabía que la clave para ganar era la cercanía con la ciudadanía, poniendo las necesidades de los habitantes en el centro y logrando formar un proyecto político a largo plazo.
Mientras tanto, sumar no suma, y la figura de Yolanda Díaz ha perdido su capacidad para aglutinar a toda la izquierda. Podemos salió de la coalición en dirección al Grupo Mixto, y parte de Compromís lo hizo poco después. El partido que surgió de aquella coalición, llamado Movimiento Sumar, tampoco ha mejorado los resultados de la izquierda en las elecciones autonómicas.
La lista de contactos de Gabriel Rufián se está moviendo a toda velocidad por el país, con Emilio Delgado, una de las voces más disonantes de Más Madrid, como primera parada. Tras ello, previsiblemente la siguiente parada será con Oskar Matute, diputado de EH Bildu en el Congreso del que incluso ya se ha mencionado públicamente.
En medio de este escenario político incierto, lo más llamativo es la incapacidad de frenar al avance de la extrema derecha. La izquierda reflexiona sobre su habitual dilema de la unidad, donde cualquiera de las fórmulas parece incapaz de frenar el avance de Vox que tanto en Extremadura como en Aragón ha duplicado sus resultados y se ha convertido en la espada de Damocles del Partido Popular.