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El Tesoro de Estados Unidos podría acabar pagando la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, según el investigador Carlos Malamud. La situación en Venezuela es compleja y se está trabajando en una transición hacia una democracia, pero no se sabe a dónde se quiere llevar este proceso. Las empresas españolas, como Repsol, están esperando a ver cómo se desarrolla la situación y qué oportunidades surgen para ellas.
El sector petrolero venezolano ha sido afectado por la agresión ilegal de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, quien fue destituido del poder. Trump ha reservado el control de la industria petrolera en Venezuela para petroleras norteamericanas. La empresa Repsol, que tiene una larga experiencia en la explotación de los yacimientos venezolanos, podría jugar un papel importante en la reconstrucción de la industria.
Sin embargo, la situación es compleja debido al deterioro de las infraestructuras petroleras y el hecho de que el sector ha estado experimentando una pérdida significativa de ingresos. La empresa Repsol ha sido afectada por la revocación de su licencia para exportar crudo venezolano en 2009, lo que le dejó con derechos adquiridos.
El Tesoro de Estados Unidos podría tener un papel importante en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, pero también es posible que las empresas españolas, como Repsol, no puedan aprovecharse del proceso debido a la falta de seguridad jurídica y el cambio de la normativa legal.
La empresa española Telefónica apostó por América Latina en su día, pero ahora tiene una perspectiva diferente. La empresa también mantiene su negocio en Brasil debido a las oportunidades que se ven allí. Las empresas españolas, como BBVA, siguen siendo presentes en Venezuela y están esperando a ver cómo se desarrolla la situación.
En general, la trayectoria de las empresas españolas en el extranjero es limitada en el tiempo y es muy pronto. Lo vimos a comienzos del siglo, cuando había procesos de expropiación en Bolivia, Argentina, Venezuela e inclusive en otros lugares que eran vividas por las empresas y la opinión pública y la política española como un drama terminal.
El golpe militar en Venezuela fue previsto, pero el momento, cómo se produjo y que fuera acompañado de la extracción de Maduro del país fueron sorpresas. El proceso de transición en Venezuela es complicado debido a la falta de sintonía entre quien quiere guiarla y el gobierno en quien se ha delegado la potestad para ello.
La empresa española Banesco, que fundó Juan Carlos Escotet, dueño de Abanca en España, tiene una presencia importante en Venezuela y está esperando a ver cómo se desarrolla la situación. La empresa también depende del resultado de las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea sobre la ocupación de Groenlandia.
En resumen, el Tesoro de Estados Unidos podría acabar pagando la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, pero la situación es compleja y se está trabajando en una transición hacia una democracia. Las empresas españolas, como Repsol, están esperando a ver cómo se desarrolla la situación y qué oportunidades surgen para ellas.
El sector petrolero venezolano ha sido afectado por la agresión ilegal de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, quien fue destituido del poder. Trump ha reservado el control de la industria petrolera en Venezuela para petroleras norteamericanas. La empresa Repsol, que tiene una larga experiencia en la explotación de los yacimientos venezolanos, podría jugar un papel importante en la reconstrucción de la industria.
Sin embargo, la situación es compleja debido al deterioro de las infraestructuras petroleras y el hecho de que el sector ha estado experimentando una pérdida significativa de ingresos. La empresa Repsol ha sido afectada por la revocación de su licencia para exportar crudo venezolano en 2009, lo que le dejó con derechos adquiridos.
El Tesoro de Estados Unidos podría tener un papel importante en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, pero también es posible que las empresas españolas, como Repsol, no puedan aprovecharse del proceso debido a la falta de seguridad jurídica y el cambio de la normativa legal.
La empresa española Telefónica apostó por América Latina en su día, pero ahora tiene una perspectiva diferente. La empresa también mantiene su negocio en Brasil debido a las oportunidades que se ven allí. Las empresas españolas, como BBVA, siguen siendo presentes en Venezuela y están esperando a ver cómo se desarrolla la situación.
En general, la trayectoria de las empresas españolas en el extranjero es limitada en el tiempo y es muy pronto. Lo vimos a comienzos del siglo, cuando había procesos de expropiación en Bolivia, Argentina, Venezuela e inclusive en otros lugares que eran vividas por las empresas y la opinión pública y la política española como un drama terminal.
El golpe militar en Venezuela fue previsto, pero el momento, cómo se produjo y que fuera acompañado de la extracción de Maduro del país fueron sorpresas. El proceso de transición en Venezuela es complicado debido a la falta de sintonía entre quien quiere guiarla y el gobierno en quien se ha delegado la potestad para ello.
La empresa española Banesco, que fundó Juan Carlos Escotet, dueño de Abanca en España, tiene una presencia importante en Venezuela y está esperando a ver cómo se desarrolla la situación. La empresa también depende del resultado de las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea sobre la ocupación de Groenlandia.
En resumen, el Tesoro de Estados Unidos podría acabar pagando la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, pero la situación es compleja y se está trabajando en una transición hacia una democracia. Las empresas españolas, como Repsol, están esperando a ver cómo se desarrolla la situación y qué oportunidades surgen para ellas.