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La aprobación de presupuestos en Barcelona, un logro que debería parecer normal, resulta excepcional en el clima político actual. El pleno municipal de la capital catalana no aprueba las cuentas presentadas por el gobierno de minoría, liderado por Jaume Collboni, debido a que las negociaciones con los Comuns no han llegado a buen puerto dentro del plazo establecido.
La situación es más complicada que en otras partes del país, donde la polarización impide una gestión efectiva. En este caso, la oposición perdió una moción de confianza vinculada a la aprobación de las cuentas, pero una vez pasado el período de un mes sin proponer un candidato alternativo, las cuentas se firman automáticamente.
La ley electoral general permite a los ayuntamientos evitar parálisis en caso de falta de mayoría clara o alternativa viable. Esta medida benefició a la administración municipal en 2024 y ahora se repite en 2026.
Los Comuns reprochan al PSC "las prisas" para cerrar un acuerdo, reclamando aplazar el calendario para apurar las negociaciones. La aprobación de los presupuestos se ha convertido en un instrumento político más que en una medida necesaria para la gestión municipal.
La reactivación de la política de ejes verdes, la prohibición de compras especulativas y la decisión de poner fin a la promoción turística han impedido el acuerdo tripartito. Sin embargo, el presupuesto presentado incluía aportaciones compartidas por el PSC y ERC, como un aumento en las inversiones para aumentar el parque de vivienda protegida.
En resumen, la aprobación de presupuestos en Barcelona es una noticia más que bienvenida, pero también un recordatorio de la complejidad política en la que se desarrolla el país.
La situación es más complicada que en otras partes del país, donde la polarización impide una gestión efectiva. En este caso, la oposición perdió una moción de confianza vinculada a la aprobación de las cuentas, pero una vez pasado el período de un mes sin proponer un candidato alternativo, las cuentas se firman automáticamente.
La ley electoral general permite a los ayuntamientos evitar parálisis en caso de falta de mayoría clara o alternativa viable. Esta medida benefició a la administración municipal en 2024 y ahora se repite en 2026.
Los Comuns reprochan al PSC "las prisas" para cerrar un acuerdo, reclamando aplazar el calendario para apurar las negociaciones. La aprobación de los presupuestos se ha convertido en un instrumento político más que en una medida necesaria para la gestión municipal.
La reactivación de la política de ejes verdes, la prohibición de compras especulativas y la decisión de poner fin a la promoción turística han impedido el acuerdo tripartito. Sin embargo, el presupuesto presentado incluía aportaciones compartidas por el PSC y ERC, como un aumento en las inversiones para aumentar el parque de vivienda protegida.
En resumen, la aprobación de presupuestos en Barcelona es una noticia más que bienvenida, pero también un recordatorio de la complejidad política en la que se desarrolla el país.