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La sexta edición de la Wine Week en Barcelona cerró sus puertas esta semana con otro éxito de público, a pesar de las dificultades en el movimiento por parte de la ciudad. Las organizaciones del evento habían anticipado que los asistentes podrían haberse quejado debido a los problemas logísticos, pero según Céline Pérez, directora de la BWW, "todo apunta a que el objetivo se ha cumplido y llegaremos a 26.000 visitantes".
El objetivo principal del evento no es solo cuantitativo, sino cualitativo. El 95% de los participantes en esta edición son repetidores, lo que indica una buena relación con la comunidad científica y especialista en el sector. Además, se ha visto un aumento en la superficie ocupada por los expositores, pero este crecimiento no afecta a la calidad del evento.
Durante los últimos años, el BWW ha logrado consolidarse como uno de los eventos más importantes del sector vitivinícola. Esta edición ha contado con la presencia de 1.351 empresas, que representan 90 sellos de calidad. Esto significa una gran variedad de vinos de diferentes regiones, desde Canarias y Baleares hasta La Rioja, Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y toda Cataluña.
El objetivo para la próxima edición es mantener esta presencia internacional y trabajar en colaboración con más distribuidores extranjeros. Además, el acuerdo comercial reciente de la Unión Europea con Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y la India abre nuevas posibilidades para el sector vitivinícola español.
El ministro de Agricultura, Luis Planas, también recordó que la India tiene una población de 1.500 millones de habitantes y una clase media de más de 400 millones de personas. El acuerdo comercial prevé que bajarán los aranceles para el vino del 150% a un 20-30%. Esto podría significar un gran crecimiento en la exportación de vinos españoles.
Además, se ha observado cómo las bodegas están apostando por la innovación y por la adaptación de sus productos a los nuevos hábitos de consumo. Hay más vinos frescos, blancos, rosados y ecológicos que nunca antes se han visto en el mercado.
Finalmente, el BWW cambia el pabellón número 8 de Montjuïc de la Fira de Barcelona por el número 2 al año siguiente, lo que permitirá a los asistentes acceder fácilmente desde el otro lado de la avenida de Maria Cristina. El objetivo es contar con un espacio similar al actual en la próxima edición, pero más cercano a la trama urbana de la ciudad.
El objetivo principal del evento no es solo cuantitativo, sino cualitativo. El 95% de los participantes en esta edición son repetidores, lo que indica una buena relación con la comunidad científica y especialista en el sector. Además, se ha visto un aumento en la superficie ocupada por los expositores, pero este crecimiento no afecta a la calidad del evento.
Durante los últimos años, el BWW ha logrado consolidarse como uno de los eventos más importantes del sector vitivinícola. Esta edición ha contado con la presencia de 1.351 empresas, que representan 90 sellos de calidad. Esto significa una gran variedad de vinos de diferentes regiones, desde Canarias y Baleares hasta La Rioja, Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y toda Cataluña.
El objetivo para la próxima edición es mantener esta presencia internacional y trabajar en colaboración con más distribuidores extranjeros. Además, el acuerdo comercial reciente de la Unión Europea con Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y la India abre nuevas posibilidades para el sector vitivinícola español.
El ministro de Agricultura, Luis Planas, también recordó que la India tiene una población de 1.500 millones de habitantes y una clase media de más de 400 millones de personas. El acuerdo comercial prevé que bajarán los aranceles para el vino del 150% a un 20-30%. Esto podría significar un gran crecimiento en la exportación de vinos españoles.
Además, se ha observado cómo las bodegas están apostando por la innovación y por la adaptación de sus productos a los nuevos hábitos de consumo. Hay más vinos frescos, blancos, rosados y ecológicos que nunca antes se han visto en el mercado.
Finalmente, el BWW cambia el pabellón número 8 de Montjuïc de la Fira de Barcelona por el número 2 al año siguiente, lo que permitirá a los asistentes acceder fácilmente desde el otro lado de la avenida de Maria Cristina. El objetivo es contar con un espacio similar al actual en la próxima edición, pero más cercano a la trama urbana de la ciudad.